Tarta de Queso y Bizcochos
A pesar de que tiene mucha crema, el pastel es extremadamente ligero y refrescante, lo que lo hace perfecto para días cálidos o cualquier ocasión especial. Optamos por queso con sabor a cereza amarga, que añade una nota interesante y ligeramente ácida, pero también está igual de bien usando queso simple u otros sabores preferidos.
Para empezar, comenzamos a preparar la crema. En un bol grande, batimos la nata hasta que esté esponjosa y firme. Luego, con una espátula o batidora, añadimos poco a poco el queso crema, mezclando suavemente para conseguir una consistencia homogénea y cremosa. Es importante no mezclar demasiado, para no perder el aire de la nata montada, que hará que la crema sea ligera y esponjosa.
A continuación, nos ocuparemos del jarabe que utilizaremos para empapar la segunda capa de bizcochos. En una cacerola, ponemos 50 ml de agua y las 5 cucharadas de azúcar. Hervimos a fuego lento, removiendo constantemente hasta que el azúcar se disuelva por completo. Después de que el jarabe haya hervido durante unos minutos, añadimos esencia de almendra o un sabor preferido, que dará un sabor delicioso al pastel.
Ahora, es hora de ocuparnos del chocolate. Derretimos el chocolate amargo al baño maría, asegurándonos de que no se queme, removiendo constantemente hasta que se vuelva completamente líquido y suave. Esto añadirá una nota intensa al pastel y contrastará perfectamente con la crema ligera.
La parte divertida sigue: ensamblar el pastel. Tomamos un molde con fondo desmontable y colocamos los bizcochos. Si los bizcochos son redondeados, podemos recortarlos un poco por la base para que se ajusten perfectamente. Los restos se pueden usar para completar los espacios vacíos, asegurándonos de que la base esté nivelada.
Sobre los bizcochos, ponemos una cuarta parte de la crema obtenida y nivelamos bien. Luego, usamos el chocolate derretido para hacer círculos concéntricos, dejando volar nuestra imaginación. Después de unos minutos, cuando el chocolate se ha endurecido, añadimos otra cuarta parte del queso crema, asegurándonos de que esté distribuido uniformemente.
Pasamos a la segunda capa de bizcochos, que empapamos con el jarabe preparado anteriormente, asegurándonos de que estén bien humedecidos. Colocamos los bizcochos sobre la crema en el molde, cubriendo la mayor parte de la superficie posible. Luego, ponemos la tercera parte de la crema, nivelándola de nuevo. Jugamos de nuevo con el chocolate derretido, creando formas interesantes.
Después de que el chocolate se haya endurecido, añadimos el resto de la crema y la alisamos bien con una espátula o un cuchillo. El pastel debe reposar en el refrigerador durante la noche, cubierto con papel film, para que se endurezca y desarrolle sus sabores. Al día siguiente, cuando estemos listos para servir, sacamos el pastel del refrigerador, retiramos el film y lo decoramos con nata montada y frutas frescas, como fresas o frambuesas, para un aspecto apetitoso. ¡Disfruta de cada rebanada!
Ingredientes: bizcochos (la cantidad depende de la forma del molde) esencia de almendra, al gusto 5 cucharadas de azúcar 50 g de chocolate negro 500 g de quark 600 g de nata montada
Etiquetas: queso azúcar chocolate recetas vegetarianas pastel recetas para niños