Pizza de Calabaza
En un tazón limpio, comience el proceso de preparación de la masa derritiendo levadura fresca con un poco de agua tibia. Es esencial usar agua tibia, no caliente, para activar la levadura sin destruirla. Una vez que la levadura se haya disuelto completamente, agregue gradualmente la harina, mezclando con una espátula o con las manos, hasta que la harina esté integrada de manera uniforme. Luego, disuelva la sal en agua y agrégala gradualmente a la mezcla, continuando amasando. Es importante agregar agua hasta obtener una masa suave pero no pegajosa, que no se adhiera a las manos. Una vez que haya alcanzado la consistencia deseada, deje que la masa repose en un tazón cubierto con un paño limpio a temperatura ambiente.
Mientras tanto, prepare la bandeja en la que horneará la masa. Espolvoree una capa uniforme de harina de maíz en el fondo de la bandeja, asegurándose de que esté distribuida uniformemente. Usando solo las manos, comience a estirar la masa, presionando desde el centro hacia los bordes, teniendo cuidado de no hacerla demasiado gruesa. Se recomienda estirar la masa primero sobre la superficie de trabajo y luego transferirla a la bandeja y continuar con el proceso. El objetivo es lograr una hoja delgada, que crecerá durante la cocción. Una vez que la masa esté estirada uniformemente, use las yemas de los dedos para crear pequeños hoyuelos en toda la superficie, sin perforar la masa. Estos hoyuelos ayudarán a mantener la salsa y añadirán textura.
Unte ligeramente la superficie de la masa con un poco de aceite, usando un pincel o los dedos, teniendo cuidado de no presionar demasiado. Cubra la bandeja con un paño de lino, asegurándose de que esté levantado sobre la masa y no pegado a ella, y déjela reposar mientras prepara la cobertura.
Para la salsa, pele la calabaza y las semillas, cortándola en cubos pequeños. En una sartén, agregue una cucharada de aceite y una pizca de sal, colocando la calabaza a fuego lento con una tapa. Revuelva ocasionalmente para evitar que se pegue. Después de unos minutos, agregue el ajo picado, una ramita de romero y las hojas de salvia picadas (si las tiene), así como el jugo de tomate. Deje que la salsa hierva durante unos 20 minutos, hasta que la calabaza se ablande y la salsa espese, evaporando el exceso de agua. Una vez que la salsa esté lista, apague el fuego, retire el ajo y la ramita de romero, y deje enfriar.
Precaliente el horno a la temperatura máxima. Después de que la masa haya reposado, vierta la salsa de calabaza y tomate, que debe estar a temperatura ambiente, no caliente. Si lo desea, agregue cubos de panceta o tocino encima para un sabor extra. Coloque la bandeja en la parte inferior del horno durante 5 minutos, luego muévala a la mitad superior del horno durante otros 10 minutos, o hasta que la masa esté dorada y crujiente. Deje enfriar un poco antes de cortar y servir. La masa resultante es delgada, crujiente y perfecta para disfrutar junto con la deliciosa salsa.
Ingredientes: Para una bandeja de 37*30 cm: Masa: 2 tazas (como las de té) de harina aproximadamente el 60% de la cantidad de harina agua a temperatura ambiente un pizca de levadura seca sal aceite harina de maíz Cobertura: 150-200 g de calabaza* 1 cucharada de aceite de oliva 1 diente de ajo aplastado con el lado plano de un cuchillo sal 1 ramita de romero y 4-5 hojas de salvia 3/4 de taza de jugo de tomate Opcional: 75 g de panceta en cubos
Etiquetas: ajo tomates harina aceite nata aceitunas calabaza pizza recetas sin lactosa