La primera vez que hice esta pizza en casa, puse demasiada agua y estuve amasando durante media hora, preguntándome si debía seguir o tirar todo. No tenía levadura seca, solo un cubito del frigorífico que expiraba en dos días. Me empeñé y logré salir adelante; desde entonces me parece la opción más segura cuando no quiero pedir comida y tampoco tengo ganas de recetas sofisticadas. Además, en casa todos la quieren diferente, así que siempre adapto según lo que tenemos y lo que quiere cada uno.
En promedio, me toma unos 25 minutos preparar todo (masa + ingredientes), a lo que se le suman unas 2 horas de fermentación y 35-40 minutos de horneado, así que no es algo que se pueda hacer después del trabajo si no te has preparado, pero es perfecto para un día de fin de semana o cuando alguien viene a visitarte. Con estas cantidades, sale una bandeja grande, alrededor de 6 porciones generosas o 8 más modestas, dependiendo de quién agarre las esquinas. En cuanto a la dificultad, digamos que si has amasado al menos una vez una masa o has hecho pan, te las arreglarás. Pero no esperes una pizza de restaurante: no lo es, y no tiene que serlo.
INGREDIENTES (y su función, porque alguien me preguntó por qué pongo agua caliente y fría)
- 600 g de harina (puede que necesites más si la masa está demasiado pegajosa). La harina es la base, no hace falta usar tipos especiales, sirve la simple para pan.
- 25 g de levadura fresca (un cubito pequeño). Si solo tienes seca, usa dos sobres pequeños de 7 g.
- 200 ml de agua caliente (ayuda a que la levadura se active y fermente más rápido)
- 200 ml de agua fría (diluye un poco, para que la masa no esté demasiado caliente y salga elástica, no desmenuzable)
- 2 cucharadas de aceite (yo uso de girasol, pero también sirve de oliva; le da un poco de suavidad y evita que se pegue todo a las manos)
- 1 cucharada rasa de sal (para que la masa no salga insípida)
- 1 cucharadita de azúcar (nutre la levadura y da un sabor más redondo)
- 2 huevos (los bato y los pongo sobre los ingredientes, crean esa capa ligeramente húmeda, genial, como en la pizza casera; no todo el mundo los usa, pero así lo hacemos en casa)
- 1 vaso de salsa de tomate o pasta diluida con agua (se extiende antes de los ingredientes; añade orégano, sal, azúcar si está ácida)
- orégano seco (no mucho, para que no amargue)
- queso rallado, al gusto de cada uno (al final, para que no se queme)
- ingredientes al gusto y lo que tengas en el frigorífico: salami, bacon, salchichas en rodajas finas, aceitunas, champiñones, maíz, pimientos, cebolla, tomates, pimientos morrones en escabeche, etc.
- mantequilla o aceite para engrasar la bandeja (para que no se pegue; siempre me queda algo en el borde si olvido este paso)
MODO DE PREPARACIÓN
1. Primero disuelvo la levadura en un bol pequeño con los 200 ml de agua caliente y el azúcar. Mezclo un poco, no la dejo más de 4-5 minutos, solo lo suficiente para que forme espuma. Si pones agua demasiado caliente, corres el riesgo de matar la levadura y no crecerá nada. Me ha pasado, así que no saltes la prueba del dedo: si te quema el agua, está demasiado caliente.
2. En un recipiente grande, pongo la harina y hago un hueco en el medio. Echo la sal en los bordes (si la pones directamente sobre la levadura, esta se altera y no crece como debe; no sé por qué, así lo he leído y he visto que es cierto). En el centro echo la mezcla de levadura, luego alternando, pongo el agua fría y empiezo a amasar con la mano. No funciona con la máquina, porque en la pizza casera quiero sentir la masa. Si ves que está demasiado blanda, añade más harina; si está demasiado dura, echa un poco de agua. Después de unos 10 minutos de amasado (sí, te cansas la mano, pero no es el fin del mundo), al final añado el aceite y amaso un minuto más para que no se pegue todo al bol.
3. Cubres el recipiente con un paño limpio y lo dejas en un lugar cálido (en una silla cerca del radiador, debajo de un bol, donde haya espacio) durante unas 2 horas, hasta que duplique su volumen. Si tienes prisa, también puedes usar el horno apagado, pero calentado 2-3 minutos antes.
4. Mientras tanto, corta todo lo que quieras poner en la pizza: salami, salchichas, bacon, verduras. Si tienes invitados exigentes, divide todo en zonas; en casa cada uno tiene su "esquina".
5. Engrasa la bandeja con mantequilla o aceite, espolvorea harina si quieres asegurarte de que no se pegue. Extiende la masa con la mano, no con el rodillo, es más rústica y realmente queda más esponjosa así, no se aplana del todo.
6. Unta uniformemente con la salsa de tomate, no escatimes, pero tampoco debe haber charcos. Mezcla en ella orégano, sal y azúcar si los tomates son ácidos.
7. Espolvorea los ingredientes (el salami primero, luego el bacon, verduras, aceitunas, champiñones, maíz, como prefieras). Yo pongo los tomates al final, para que no empapen demasiado la base.
8. Bate los huevos con un poco de sal y los viertes sobre los ingredientes, lo más uniformemente posible. Si no quieres, puedes omitir este paso, pero la masa queda más suave por debajo con ellos.
9. Coloca la bandeja en el horno precalentado a 200°C (arriba-abajo, no ventilado, porque se seca demasiado). Deja unos 25-30 minutos, pero no te alejes; cada horno hornea diferente. En los últimos 10 minutos, echo el queso rallado por encima, de lo contrario se quema y se vuelve demasiado duro.
10. Cuando esté dorada y huela en toda la casa, la sacas y dejas reposar 10-15 minutos, si puedes resistir. Si la cortas caliente, se deshace en el medio.
POR QUÉ LA HAGO A MENUDO
Porque va con todo, especialmente cuando quieres vaciar el frigorífico de lo que queda. La he hecho en cumpleaños, los sábados, cuando mi hermana vino con los niños, y en fiestas con amigos. Todos la comen, cada uno con su porción, con lo que quiera encima. Además, nunca sale igual, y esa es precisamente la magia. No lleva ingredientes caros, y el sabor te transporta directamente a la infancia o a esas largas comidas con todos alrededor de la bandeja.
CONSEJOS, SUSTITUCIONES, VARIANTES, SERVICIO
Consejos útiles
- No sobrecargues con ingredientes, la base se vuelve pesada y no se hornea bien, especialmente en el medio.
- Si la masa está demasiado blanda, no intentes salvarla con demasiada harina; corre el riesgo de que salga densa. Intenta amasar más, con la mano engrasada con aceite.
- No cortes la pizza inmediatamente al sacarla; déjala reposar un poco, de lo contrario, se "escurrirá" todo y no se cortará bien.
- Añade el queso solo al final, de lo contrario se convierte en una capa dura, difícil de masticar.
- Los huevos batidos no son obligatorios, pero yo diría que no los omitas, dan una textura esponjosa y más húmeda.
Sustituciones de ingredientes
- Puedes usar leche en lugar de agua, la base queda aún más suave, pero también más densa (si a alguien no le gusta ese tipo, mejor quédate con agua).
- El aceite también puede ser de oliva, le da un poco más de sabor.
- Si no tienes levadura fresca, puedes usar seca, pero es más seguro activarla con agua tibia y azúcar, incluso así.
- Para los ingredientes, cualquier cosa sirve, pero no sobrecargues con demasiadas cosas húmedas (tomates, champiñones crudos); se ablanda la base.
Variantes
- Para gluten-free, usa harina sin gluten y añade un poco más de agua y aceite, porque de lo contrario queda demasiado dura.
- Si quieres una opción dietética, reduce el queso o usa un queso ligero. Puedes eliminar los huevos, pero quedará más seca.
- Para una versión vegana, reemplaza los huevos con 3-4 cucharadas de leche vegetal o agua, y el queso con un queso vegetal o nada.
- Para niños pequeños, no pongas salami o bacon salado; reemplázalo con pechuga de pollo hervida y verduras.
Ideas para servir
- Va bien con una ensalada verde, rábanos, cebolla verde al lado; aligera un poco.
- Para adultos, vino blanco seco frío o cerveza ligera, pero también jugo o ayran para los niños.
- Si tienes sobras, haz un sándwich con pizza fría, no está nada mal.
- Para llevar, para la escuela o el trabajo, un trozo de pizza siempre es bueno.
PREGUNTAS FRECUENTES
¿Puedo hacer la masa un día antes?
Sí, puedes, solo déjala en el frigorífico cubierta. Al día siguiente, sáquela y déjala al menos una hora a temperatura ambiente antes de estirarla, de lo contrario estará demasiado dura para estirarla y no fermentará bien al hornear.
¿Se puede congelar la pizza horneada?
Claro, pero lo mejor es cortarla en porciones, ponerlas entre hojas de papel de hornear y meterlas en el congelador. Se recalienta directamente en el horno a 180°C, durante 10-12 minutos.
La base siempre sale blanda, no crujiente en la parte inferior. ¿Qué estoy haciendo mal?
Probablemente estás poniendo demasiada salsa o demasiados ingredientes húmedos (champiñones, tomates, maíz). Intenta escurrir bien los ingredientes antes y pon una capa más delgada de salsa. Puedes hornear la base vacía durante 7 minutos, luego añadir los ingredientes y continuar horneando.
¿Puedo usar harina integral?
Sí, pero no pongas 100%, porque la base saldrá demasiado pesada. Combina 300 g de harina blanca con 300 g integral y añade 1-2 cucharadas de agua extra, ya que absorbe más líquido.
No tengo una bandeja grande. ¿Qué hago?
Usa dos bandejas más pequeñas o estira la pizza sobre papel de hornear directamente en la rejilla del horno. Así puedes hacer dos variedades si quieres.
VALORES NUTRICIONALES (aproximados, depende mucho de los ingredientes)
Por porción (de 8 rebanadas), esta pizza tiene alrededor de 350-400 kcal, con 45 g de carbohidratos, 12 g de proteínas, 14 g de grasas (si no exageras con el queso o el bacon). Tiene algo de fibra si pones verduras y es bastante saciante para una comida principal. Si quieres reducir las calorías, disminuye el queso y los ingredientes grasos. No es dietética, pero tampoco es una "bomba" calórica si no comes una bandeja entera. La ventaja es que sabes exactamente qué le has puesto, no está llena de margarina o conservantes. Para los niños, reduce la sal y las grasas, y ya tienes una opción más equilibrada.
CÓMO CONSERVAR Y RECALENTAR
Las sobras se guardan en el frigorífico, bien cubiertas (con film o en un recipiente), hasta 3 días, pero lo mejor es en el primer y segundo día. El recalentamiento se hace en el horno, a 180°C, durante unos 7-8 minutos, en una bandeja, no en el microondas, porque de lo contrario la base se vuelve goma y el queso se pone raro. Si quieres que esté como fresca, rocía ligeramente la base con agua antes de meterla al horno. También se puede comer fría, si es necesario, con un té o una ensalada al lado.
En promedio, me toma unos 25 minutos preparar todo (masa + ingredientes), a lo que se le suman unas 2 horas de fermentación y 35-40 minutos de horneado, así que no es algo que se pueda hacer después del trabajo si no te has preparado, pero es perfecto para un día de fin de semana o cuando alguien viene a visitarte. Con estas cantidades, sale una bandeja grande, alrededor de 6 porciones generosas o 8 más modestas, dependiendo de quién agarre las esquinas. En cuanto a la dificultad, digamos que si has amasado al menos una vez una masa o has hecho pan, te las arreglarás. Pero no esperes una pizza de restaurante: no lo es, y no tiene que serlo.
INGREDIENTES (y su función, porque alguien me preguntó por qué pongo agua caliente y fría)
- 600 g de harina (puede que necesites más si la masa está demasiado pegajosa). La harina es la base, no hace falta usar tipos especiales, sirve la simple para pan.
- 25 g de levadura fresca (un cubito pequeño). Si solo tienes seca, usa dos sobres pequeños de 7 g.
- 200 ml de agua caliente (ayuda a que la levadura se active y fermente más rápido)
- 200 ml de agua fría (diluye un poco, para que la masa no esté demasiado caliente y salga elástica, no desmenuzable)
- 2 cucharadas de aceite (yo uso de girasol, pero también sirve de oliva; le da un poco de suavidad y evita que se pegue todo a las manos)
- 1 cucharada rasa de sal (para que la masa no salga insípida)
- 1 cucharadita de azúcar (nutre la levadura y da un sabor más redondo)
- 2 huevos (los bato y los pongo sobre los ingredientes, crean esa capa ligeramente húmeda, genial, como en la pizza casera; no todo el mundo los usa, pero así lo hacemos en casa)
- 1 vaso de salsa de tomate o pasta diluida con agua (se extiende antes de los ingredientes; añade orégano, sal, azúcar si está ácida)
- orégano seco (no mucho, para que no amargue)
- queso rallado, al gusto de cada uno (al final, para que no se queme)
- ingredientes al gusto y lo que tengas en el frigorífico: salami, bacon, salchichas en rodajas finas, aceitunas, champiñones, maíz, pimientos, cebolla, tomates, pimientos morrones en escabeche, etc.
- mantequilla o aceite para engrasar la bandeja (para que no se pegue; siempre me queda algo en el borde si olvido este paso)
MODO DE PREPARACIÓN
1. Primero disuelvo la levadura en un bol pequeño con los 200 ml de agua caliente y el azúcar. Mezclo un poco, no la dejo más de 4-5 minutos, solo lo suficiente para que forme espuma. Si pones agua demasiado caliente, corres el riesgo de matar la levadura y no crecerá nada. Me ha pasado, así que no saltes la prueba del dedo: si te quema el agua, está demasiado caliente.
2. En un recipiente grande, pongo la harina y hago un hueco en el medio. Echo la sal en los bordes (si la pones directamente sobre la levadura, esta se altera y no crece como debe; no sé por qué, así lo he leído y he visto que es cierto). En el centro echo la mezcla de levadura, luego alternando, pongo el agua fría y empiezo a amasar con la mano. No funciona con la máquina, porque en la pizza casera quiero sentir la masa. Si ves que está demasiado blanda, añade más harina; si está demasiado dura, echa un poco de agua. Después de unos 10 minutos de amasado (sí, te cansas la mano, pero no es el fin del mundo), al final añado el aceite y amaso un minuto más para que no se pegue todo al bol.
3. Cubres el recipiente con un paño limpio y lo dejas en un lugar cálido (en una silla cerca del radiador, debajo de un bol, donde haya espacio) durante unas 2 horas, hasta que duplique su volumen. Si tienes prisa, también puedes usar el horno apagado, pero calentado 2-3 minutos antes.
4. Mientras tanto, corta todo lo que quieras poner en la pizza: salami, salchichas, bacon, verduras. Si tienes invitados exigentes, divide todo en zonas; en casa cada uno tiene su "esquina".
5. Engrasa la bandeja con mantequilla o aceite, espolvorea harina si quieres asegurarte de que no se pegue. Extiende la masa con la mano, no con el rodillo, es más rústica y realmente queda más esponjosa así, no se aplana del todo.
6. Unta uniformemente con la salsa de tomate, no escatimes, pero tampoco debe haber charcos. Mezcla en ella orégano, sal y azúcar si los tomates son ácidos.
7. Espolvorea los ingredientes (el salami primero, luego el bacon, verduras, aceitunas, champiñones, maíz, como prefieras). Yo pongo los tomates al final, para que no empapen demasiado la base.
8. Bate los huevos con un poco de sal y los viertes sobre los ingredientes, lo más uniformemente posible. Si no quieres, puedes omitir este paso, pero la masa queda más suave por debajo con ellos.
9. Coloca la bandeja en el horno precalentado a 200°C (arriba-abajo, no ventilado, porque se seca demasiado). Deja unos 25-30 minutos, pero no te alejes; cada horno hornea diferente. En los últimos 10 minutos, echo el queso rallado por encima, de lo contrario se quema y se vuelve demasiado duro.
10. Cuando esté dorada y huela en toda la casa, la sacas y dejas reposar 10-15 minutos, si puedes resistir. Si la cortas caliente, se deshace en el medio.
POR QUÉ LA HAGO A MENUDO
Porque va con todo, especialmente cuando quieres vaciar el frigorífico de lo que queda. La he hecho en cumpleaños, los sábados, cuando mi hermana vino con los niños, y en fiestas con amigos. Todos la comen, cada uno con su porción, con lo que quiera encima. Además, nunca sale igual, y esa es precisamente la magia. No lleva ingredientes caros, y el sabor te transporta directamente a la infancia o a esas largas comidas con todos alrededor de la bandeja.
CONSEJOS, SUSTITUCIONES, VARIANTES, SERVICIO
Consejos útiles
- No sobrecargues con ingredientes, la base se vuelve pesada y no se hornea bien, especialmente en el medio.
- Si la masa está demasiado blanda, no intentes salvarla con demasiada harina; corre el riesgo de que salga densa. Intenta amasar más, con la mano engrasada con aceite.
- No cortes la pizza inmediatamente al sacarla; déjala reposar un poco, de lo contrario, se "escurrirá" todo y no se cortará bien.
- Añade el queso solo al final, de lo contrario se convierte en una capa dura, difícil de masticar.
- Los huevos batidos no son obligatorios, pero yo diría que no los omitas, dan una textura esponjosa y más húmeda.
Sustituciones de ingredientes
- Puedes usar leche en lugar de agua, la base queda aún más suave, pero también más densa (si a alguien no le gusta ese tipo, mejor quédate con agua).
- El aceite también puede ser de oliva, le da un poco más de sabor.
- Si no tienes levadura fresca, puedes usar seca, pero es más seguro activarla con agua tibia y azúcar, incluso así.
- Para los ingredientes, cualquier cosa sirve, pero no sobrecargues con demasiadas cosas húmedas (tomates, champiñones crudos); se ablanda la base.
Variantes
- Para gluten-free, usa harina sin gluten y añade un poco más de agua y aceite, porque de lo contrario queda demasiado dura.
- Si quieres una opción dietética, reduce el queso o usa un queso ligero. Puedes eliminar los huevos, pero quedará más seca.
- Para una versión vegana, reemplaza los huevos con 3-4 cucharadas de leche vegetal o agua, y el queso con un queso vegetal o nada.
- Para niños pequeños, no pongas salami o bacon salado; reemplázalo con pechuga de pollo hervida y verduras.
Ideas para servir
- Va bien con una ensalada verde, rábanos, cebolla verde al lado; aligera un poco.
- Para adultos, vino blanco seco frío o cerveza ligera, pero también jugo o ayran para los niños.
- Si tienes sobras, haz un sándwich con pizza fría, no está nada mal.
- Para llevar, para la escuela o el trabajo, un trozo de pizza siempre es bueno.
PREGUNTAS FRECUENTES
¿Puedo hacer la masa un día antes?
Sí, puedes, solo déjala en el frigorífico cubierta. Al día siguiente, sáquela y déjala al menos una hora a temperatura ambiente antes de estirarla, de lo contrario estará demasiado dura para estirarla y no fermentará bien al hornear.
¿Se puede congelar la pizza horneada?
Claro, pero lo mejor es cortarla en porciones, ponerlas entre hojas de papel de hornear y meterlas en el congelador. Se recalienta directamente en el horno a 180°C, durante 10-12 minutos.
La base siempre sale blanda, no crujiente en la parte inferior. ¿Qué estoy haciendo mal?
Probablemente estás poniendo demasiada salsa o demasiados ingredientes húmedos (champiñones, tomates, maíz). Intenta escurrir bien los ingredientes antes y pon una capa más delgada de salsa. Puedes hornear la base vacía durante 7 minutos, luego añadir los ingredientes y continuar horneando.
¿Puedo usar harina integral?
Sí, pero no pongas 100%, porque la base saldrá demasiado pesada. Combina 300 g de harina blanca con 300 g integral y añade 1-2 cucharadas de agua extra, ya que absorbe más líquido.
No tengo una bandeja grande. ¿Qué hago?
Usa dos bandejas más pequeñas o estira la pizza sobre papel de hornear directamente en la rejilla del horno. Así puedes hacer dos variedades si quieres.
VALORES NUTRICIONALES (aproximados, depende mucho de los ingredientes)
Por porción (de 8 rebanadas), esta pizza tiene alrededor de 350-400 kcal, con 45 g de carbohidratos, 12 g de proteínas, 14 g de grasas (si no exageras con el queso o el bacon). Tiene algo de fibra si pones verduras y es bastante saciante para una comida principal. Si quieres reducir las calorías, disminuye el queso y los ingredientes grasos. No es dietética, pero tampoco es una "bomba" calórica si no comes una bandeja entera. La ventaja es que sabes exactamente qué le has puesto, no está llena de margarina o conservantes. Para los niños, reduce la sal y las grasas, y ya tienes una opción más equilibrada.
CÓMO CONSERVAR Y RECALENTAR
Las sobras se guardan en el frigorífico, bien cubiertas (con film o en un recipiente), hasta 3 días, pero lo mejor es en el primer y segundo día. El recalentamiento se hace en el horno, a 180°C, durante unos 7-8 minutos, en una bandeja, no en el microondas, porque de lo contrario la base se vuelve goma y el queso se pone raro. Si quieres que esté como fresca, rocía ligeramente la base con agua antes de meterla al horno. También se puede comer fría, si es necesario, con un té o una ensalada al lado.
Ingredientes
1 cubo de levadura fresca (25g) aprox. 600g de harina 200ml de agua tibia 200ml de agua fría 2 cucharadas de aceite salsa de tomate orégano, sal 2 huevos salami, tocino, aceitunas, salchichas, tomates, champiñones, etc. queso mantequilla o aceite para engrasar la bandeja