Para preparar una pizza deliciosa, comenzamos haciendo una salsa de tomate fresca, que le dará a nuestro plato un sabor especial. En una licuadora, agrega todos los ingredientes necesarios para la salsa: tomates, cebolla, ajo, aceite de oliva, orégano, sal y pimienta. Mezcla hasta obtener una pasta suave y homogénea. Luego, transfiere la salsa a una cacerola y colócala en la estufa caliente a fuego medio. Deja que la salsa hierva a fuego lento, revolviendo ocasionalmente, hasta que se reduzca y se vuelva más concentrada, lo que intensificará los sabores. Una vez que alcance la consistencia deseada, déjala enfriar.
Mientras tanto, nos ocuparemos de la masa. Disuelve la levadura en agua tibia, añadiendo una cucharadita de azúcar para activar la levadura. Esto ayudará a que la masa suba hermosamente y se vuelva esponjosa. En un tazón grande, coloca la harina y encima agrega la levadura disuelta. Mezcla bien para integrar los ingredientes. Después de que se hayan combinado, añade la sal y el aceite de oliva, y luego comienza a amasar la masa. Amasar es esencial para lograr una buena textura, así que asegúrate de trabajar la masa durante al menos 10 minutos. Una vez que hayas terminado, cubre el tazón con un paño y deja que la masa suba en un lugar cálido durante unos 30-40 minutos.
Después de que la masa haya subido, colócala en el refrigerador para que se enfríe durante la noche. Este paso mejorará el sabor y la textura de la masa. Antes de usarla, mezcla la harina de maíz con sémola y engrasa una bandeja redonda para pizza, idealmente con agujeros, con aceite. Espolvorea la bandeja con la mezcla de harina de maíz y sémola, que proporcionará una corteza crujiente.
Saca la masa del refrigerador y espolvorea un poco de harina sobre la superficie de trabajo y sobre el rodillo. Extiende la masa en una hoja de aproximadamente 5 mm de grosor, asegurándote de que se ajuste a la forma de la bandeja. Después de extender la masa, transfiérela a la bandeja. Ahora, vierte la salsa de tomate enfriada sobre la masa, distribuyéndola uniformemente. Agrega mozzarella, ya sea rallada o cortada en cubos pequeños, junto con hojas de albahaca fresca y aceitunas Kalamata para un extra de sabor.
Precalienta el horno a 200-210 grados Celsius e introduce la pizza. Hornéala hasta que la corteza se vuelva dorada y bien dorada, y el queso se derrita y forme burbujas apetitosas. Cuando esté lista, retírala con cuidado del horno, déjala enfriar un poco y luego córtala en rebanadas. ¡Disfruta de cada trozo lleno de sabor! ¡Buen provecho!
Mientras tanto, nos ocuparemos de la masa. Disuelve la levadura en agua tibia, añadiendo una cucharadita de azúcar para activar la levadura. Esto ayudará a que la masa suba hermosamente y se vuelva esponjosa. En un tazón grande, coloca la harina y encima agrega la levadura disuelta. Mezcla bien para integrar los ingredientes. Después de que se hayan combinado, añade la sal y el aceite de oliva, y luego comienza a amasar la masa. Amasar es esencial para lograr una buena textura, así que asegúrate de trabajar la masa durante al menos 10 minutos. Una vez que hayas terminado, cubre el tazón con un paño y deja que la masa suba en un lugar cálido durante unos 30-40 minutos.
Después de que la masa haya subido, colócala en el refrigerador para que se enfríe durante la noche. Este paso mejorará el sabor y la textura de la masa. Antes de usarla, mezcla la harina de maíz con sémola y engrasa una bandeja redonda para pizza, idealmente con agujeros, con aceite. Espolvorea la bandeja con la mezcla de harina de maíz y sémola, que proporcionará una corteza crujiente.
Saca la masa del refrigerador y espolvorea un poco de harina sobre la superficie de trabajo y sobre el rodillo. Extiende la masa en una hoja de aproximadamente 5 mm de grosor, asegurándote de que se ajuste a la forma de la bandeja. Después de extender la masa, transfiérela a la bandeja. Ahora, vierte la salsa de tomate enfriada sobre la masa, distribuyéndola uniformemente. Agrega mozzarella, ya sea rallada o cortada en cubos pequeños, junto con hojas de albahaca fresca y aceitunas Kalamata para un extra de sabor.
Precalienta el horno a 200-210 grados Celsius e introduce la pizza. Hornéala hasta que la corteza se vuelva dorada y bien dorada, y el queso se derrita y forme burbujas apetitosas. Cuando esté lista, retírala con cuidado del horno, déjala enfriar un poco y luego córtala en rebanadas. ¡Disfruta de cada trozo lleno de sabor! ¡Buen provecho!
Ingredientes
Para la masa Levadura - 5 g Agua tibia - 300 ml Sal - 2 cucharaditas Azúcar - 1 cucharadita Harina cualitativa - 700 g Aceite - 50 ml Malai - 2 cucharaditas Gris Gris - 2 cucharaditas Para la composición: Mozzarella gourmet (para pizza) - 100 g Albahaca - 12-15 hojas Aceitunas Kalamata - 10-12 trozos Para la salsa de tomate: Tomates frescos - 3 trozos Caldo - 2 cucharadas Albahaca - 4-5 hojas Orégano - 2 hojas Azúcar - 1 pizca Aceite de oliva - 1 cucharadita Sal y pimienta al gusto Extra: Harina para extender la masa