Goulash Húngaro
Para preparar un gulyás sabroso, el primer paso es ocuparse de la carne de cerdo, que será la base de este delicioso plato. Comenzamos lavando la carne bajo un chorro de agua fría, asegurándonos de eliminar cualquier impureza. Una vez limpia, cortamos la carne en trozos adecuados y de tamaño uniforme, para que se cocine de manera uniforme. Espolvoreamos una capa generosa de pimienta recién molida sobre la carne, añadiendo un toque de sabor.
En una olla grande, derretimos la mantequilla a fuego medio. Cuando la mantequilla alcanza una temperatura óptima, añadimos los trozos de carne y los freímos hasta que estén bien dorados por todos lados. Este proceso sellará los jugos de la carne y añadirá una textura crujiente. Después de que la carne esté bien dorada, añadimos la cebolla cortada en cuartos pequeños, junto con las rodajas de ajo. Dejamos que los ingredientes se sofrían juntos, removiendo ocasionalmente, hasta que la cebolla se vuelva transparente y el ajo libere sus sabores.
Ahora es el momento de intensificar los sabores. Espolvoreamos pimentón dulce, sal, y añadimos algunas hojas de laurel, que proporcionarán un sabor profundo. Vertemos un chorrito de vinagre, que añadirá una nota de acidez, y añadimos los tomates pelados y cortados en cubos. Es importante usar tomates de calidad, ya que influirán en el sabor final del gulyás. Después de añadir todos los ingredientes, vertemos 700 ml de agua caliente en la olla y dejamos que todo hierva a fuego lento, cubriendo la olla con una tapa, durante una hora y media.
Mientras tanto, nos ocupamos de las verduras que completarán el plato. Limpiamos los pimientos picantes, quitando las semillas y cortándolos en tiras finas, y para las patatas, las pelamos y las cortamos en cubos. Después de una hora de cocción, añadimos los pimientos picantes al gulyás, aportando un toque picante que dará un carácter único al plato. Aproximadamente 15 minutos antes de que el gulyás esté listo, también añadimos los cubos de patata, asegurándonos de que se cocinen uniformemente y absorban los deliciosos sabores de la salsa.
Para espesar la salsa, mezclamos el almidón con un poco de agua fría, hasta obtener una pasta homogénea, que añadimos al gulyás, removiendo bien. Finalmente, incorporamos la crema agria, que añadirá cremosidad y equilibrará los sabores picantes y salados. Dejamos que el plato hierva unos minutos más, para que todos los ingredientes se impregnen de sabores. Servimos el gulyás caliente, espolvoreado con perejil fresco picado, junto a una rebanada de pan fresco, para saborear cada gota de esta delicia tradicional.
Ingredientes: 500 g de carne de cerdo, pimienta, 2 cebollas, 2 dientes de ajo, 3 cucharadas de mantequilla derretida, 1 cucharadita de pimentón dulce, 1 cucharadita de pimentón picante, sal, 2 hojas de laurel, 1 cucharadita de vinagre, 1 lata pequeña de tomates pelados, 2 pimientos picantes, 300 g de patatas, 1 cucharadita de almidón alimentario, 2 cucharadas de crema agria.
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