Calabacín Empanizado
Los calabacines son verduras versátiles y saludables, y prepararlos de una manera simple pero deliciosa puede transformar una comida ordinaria en una experiencia culinaria inolvidable. Comienza pelando los calabacines, asegurándote de quitar todas las impurezas. Una vez pelados, lávelos bien bajo un chorro de agua fría y luego córtelos en rodajas finas, de aproximadamente 5 mm de grosor. Este grosor permitirá que los calabacines se cocinen de manera uniforme y se vuelvan crujientes.
Después de haber terminado de cortar los calabacines, espolvoréelos con un poco de sal y déjelos reposar durante 10-15 minutos. Este paso es esencial, ya que la sal ayudará a extraer el exceso de agua de los calabacines, lo que contribuirá a obtener una textura más crujiente después de freír. Mientras esperas, puedes ocuparte de preparar los huevos. Rompe 2-3 huevos en un bol y bátelos bien con un batidor o un tenedor. Agrega una pizca de sal para intensificar el sabor y mezcla hasta obtener una mezcla homogénea.
En un plato plano, coloca una pequeña cantidad de harina. Este paso ayudará a formar una deliciosa corteza en los calabacines. Toma cada rodaja de calabacín, pásala por la harina, asegurándote de que esté cubierta de manera uniforme, luego sumérgela en el huevo batido, dejando que el exceso se escurra. Repite este proceso para todas las rodajas de calabacín.
En una sartén antiadherente, agrega suficiente aceite para cubrir el fondo de la sartén. Calienta el aceite a fuego medio. Cuando el aceite esté caliente (puedes comprobarlo rociando una gota de agua en la sartén; si chisporrotea, es hora de comenzar), agrega las rodajas de calabacín al aceite caliente, teniendo cuidado de no sobrecargarlas. Fríelas durante 2-3 minutos por cada lado o hasta que se vuelvan doradas y crujientes.
Una vez que las rodajas de calabacín estén listas, retíralas a una toalla de papel para absorber el exceso de aceite. Estas deliciosas rodajas de calabacín fritas se pueden servir como aperitivo, guarnición o incluso como plato principal junto a una ensalada fresca. Así que disfruta de esta receta simple pero llena de sabor y saborea cada bocado!
Ingredientes: 2-3 calabacines (pequeños, crudos, delgados), 2-3 huevos, un poco de sal, harina blanca (o negra), aceite.
Etiquetas: harina calabacín recetas sin lactosa recetas vegetarianas