Pizza de pollo y espinacas
Pizza de pollo y espinacas – una combinación deliciosa que mezcla los sabores de ingredientes frescos con la textura crujiente y suave de la masa. Esta receta no solo aporta un toque de frescura al plato, sino que también es una opción saludable, gracias a las espinacas ricas en vitaminas y el pollo lleno de proteínas. Prepárate para descubrir los pasos simples para crear una pizza extraordinaria que impresionará a cualquiera, ya sea en una cena familiar o en una reunión con amigos.
Tiempo de preparación: 20 minutos
Tiempo de cocción: 20 minutos
Tiempo total: 1 hora y 40 minutos
Porciones: 4
Ingredientes:
*Para la masa:*
- 20 gramos de levadura fresca
- 500 gramos de harina
- 250 ml de agua tibia (aproximadamente 37-40 grados Celsius)
- 1 cucharadita de sal
- 1 cucharada de azúcar
- 1 cucharada de aceite de oliva
- 1 cucharadita de orégano seco
- 1 cucharadita de albahaca seca
*Para la cobertura:*
- 1/2 pechuga de pollo sin piel y sin hueso, cortada en cubos
- 300 gramos de mozzarella (preferiblemente fresca)
- 35 gramos de espinacas tiernas
- 3 cucharadas de ketchup casero (o comprado)
Historia de la receta:
La pizza es más que un simple plato; es una experiencia culinaria que ha evolucionado con el tiempo, convirtiéndose en un símbolo de convivencia y alegría de comer juntos. La combinación de ingredientes de temporada, como las espinacas y el pollo, hace de esta receta una excelente opción que se puede adaptar fácilmente a las preferencias personales.
Pasos de preparación:
1. Preparación de la masa:
Comienza desmenuzando la levadura fresca en un plato hondo. Agrega la sal y mezcla con un tenedor hasta que la levadura se licúe. Este es un paso esencial, ya que la sal ayuda a activar la levadura y a desarrollar el sabor.
2. Mezcla de ingredientes:
En un tazón grande, agrega la harina y haz un pequeño hueco en el centro. Aquí, agrega la mezcla de levadura, el agua tibia, el azúcar, el aceite de oliva, el orégano y la albahaca. Usa una espátula o cuchara de madera para mezclar los ingredientes hasta obtener una masa homogénea.
3. Amasado de la masa:
En una superficie enharinada, amasa la masa durante aproximadamente 10 minutos. Este paso es crucial, ya que el amasado ayuda a desarrollar el gluten, lo que le dará a la masa una textura elástica y esponjosa. Cuando la masa esté suave y elástica, colócala de nuevo en el tazón y cúbrela con un paño húmedo. Déjala reposar en un lugar cálido durante aproximadamente 1 hora, o hasta que duplique su volumen.
4. Moldeo de la masa:
Después de que haya crecido, presiona suavemente la masa con los dedos para liberar el aire. Estírala con las manos engrasadas, formando un círculo del tamaño deseado. Si prefieres una pizza más delgada, estírala más, y para una corteza más gruesa, déjala un poco más gruesa.
5. Preparación del pollo:
En una sartén, agrega unas gotas de aceite de oliva y añade los cubos de pollo. Salpimienta al gusto y luego cocínalos a fuego medio hasta que estén dorados y completamente cocidos. Esto añadirá un sabor delicioso a tu pizza.
6. Montaje de la pizza:
Calienta un wok o sartén grande y coloca la masa dentro. Cocina a fuego medio-alto hasta que se formen pequeñas burbujas en la superficie y la base esté firme. Este paso es importante para asegurar una base crujiente.
7. Adición de los ingredientes:
Una vez que la masa esté lista, extiende el ketchup uniformemente sobre toda la superficie. Agrega los cubos de pollo cocidos, seguidos de la mozzarella en rodajas. Una idea personal para un sabor aún más intenso es añadir algunas especias adicionales, como copos de chile rojo o ajo picado.
8. Horneado:
Transfiere la pizza a una bandeja de horno y colócala en el horno precalentado a 200 grados Celsius, en la rejilla superior. Hornea la pizza durante aproximadamente 10-12 minutos o hasta que la mozzarella esté derretida y dorada. ¡Es hora de llenar tu casa con aromas deliciosos!
9. Finalización:
Después de que la pizza esté horneada, déjala enfriar unos minutos. Coloca hojas de espinaca fresca por encima para un contraste de texturas y un toque de frescura. Las espinacas no solo aportan un aspecto atractivo, sino también un sabor refrescante que complementa perfectamente la pizza.
Sugerencias de servicio:
La pizza de pollo y espinacas se sirve mejor caliente, acompañada de una ensalada verde fresca o una bebida refrescante, como té de hierbas o jugo natural de cítricos.
Variaciones posibles:
¡Esta receta es muy versátil! En lugar de pollo, puedes usar pavo o incluso champiñones para una opción vegetariana. También puedes experimentar con diferentes tipos de queso, como feta o queso de cabra, para un sabor único. Si deseas añadir un toque picante, no dudes en incluir algunos chiles frescos picados.
Beneficios nutricionales:
La pizza de pollo y espinacas puede ser una opción saludable gracias a sus ingredientes. Las espinacas son ricas en antioxidantes, hierro y vitaminas, mientras que el pollo proporciona proteínas esenciales. Esta combinación hace que la pizza sea una comida equilibrada que te mantendrá energizado y satisfecho.
Preguntas frecuentes:
1. ¿Puedo usar levadura seca en lugar de levadura fresca?
Sí, puedes usar levadura seca. En este caso, 7 gramos de levadura seca son equivalentes a 20 gramos de levadura fresca.
2. ¿Cómo puedo almacenar la pizza sobrante?
La pizza se puede almacenar en el refrigerador envuelta en papel de aluminio o en un recipiente hermético durante 2-3 días. Puedes recalentarla en el horno para recuperar su crujiente.
3. ¿Qué otros ingredientes puedo añadir?
Tienes la libertad de añadir verduras como pimientos, aceitunas o cebolla caramelizada, o incluso piña para un toque tropical.
Ahora que tienes toda la información y los pasos necesarios, ¡estás listo para preparar una deliciosa pizza de pollo y espinacas que seguramente se convertirá en una de tus recetas favoritas! ¡Buen provecho!
Ingredientes: Para la masa: 20 gramos de levadura fresca, 500 gramos de harina, 250 ml de agua tibia, 1 cucharadita de sal, 1 cucharada de azúcar, 1 cucharada de aceite de oliva, 1 cucharadita de orégano seco, 1 cucharadita de albahaca seca. Para la cobertura: 1/2 pechuga de pollo sin piel y sin hueso, cortada en cubos, 300 gramos de mozzarella, 35 gramos de espinacas jóvenes, 3 cucharadas de ketchup casero.
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