Pollo con Champiñones y Vino Marsala
El pechuga de pollo se lava bien bajo un chorro de agua fría, luego se seca con una toalla de papel para eliminar el exceso de agua. Una vez que la carne está limpia, se sala y se pimenta uniformemente por ambos lados, asegurando que cada pieza esté llena de sabor. Si usas muslos de pollo, se recomienda deshuesarlos con cuidado, manteniendo la carne lo más entera posible, y los huesos se pueden guardar para hacer un delicioso caldo, perfecto para acompañar un guarnición de judías verdes, por ejemplo.
Después de que la carne esté preparada, se calienta una sartén profunda en la que se añade un trozo generoso de mantequilla. Una vez que la mantequilla comienza a chisporrotear, se añaden las piezas de pollo, friéndolas por ambos lados hasta que estén doradas y crujientes. Es importante no abarrotar la sartén para que el pollo se fría de manera uniforme. Una vez que el pollo está listo, se retira de la sartén y se coloca en un plato, dejándolo reposar.
En la sartén donde se frió el pollo, se escurre el líquido restante, pero se conserva una pequeña cantidad de grasa para dar sabor al plato. Se añade cebolla picada y se deja sofreír, revolviendo constantemente hasta que se vuelva vidriosa y suave. Luego, se añaden los champiñones cortados en rodajas finas, continuando con la mezcla hasta que el líquido que dejaron los champiñones se haya evaporado.
Para intensificar los sabores, se vierte vino Marsala en la sartén. Es esencial usar un vino de buena calidad, preferiblemente semiseco o especial para cocinar, para obtener una salsa sabrosa. Se deja hervir hasta que el vino se reduzca significativamente, concentrando los sabores. Después de que el vino se haya evaporado, se vuelve a introducir el pollo en la sartén junto con el jugo que dejó. También se añade caldo de pollo, teniendo cuidado de no exceder la cantidad necesaria para que se logre una salsa más espesa.
Se deja hervir a fuego lento, revolviendo de vez en cuando, hasta que la salsa adquiera una consistencia agradable. Al final, se ajusta el sabor con sal y pimienta, y para un toque extra de frescura, se añade perejil fresco picado finamente. Este plato se sirve caliente, siendo perfecto junto a una guarnición de arroz o puré de patatas, para saborear cada gota de la salsa rica y aromática.
Ingredientes: 3 pechugas de pollo enteras (yo usé muslos de pollo) 1 y 1/2 cucharadas de aceite 3 y 1/2 cucharadas de mantequilla 1 cebolla, en rodajas finas 350 g de champiñones (yo usé alrededor de 500 g porque nos gustan los champiñones) 125 ml de vino Marsala (semi-seco) o Marsala para cocinar 200 ml de caldo de pollo perejil fresco, picado
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