Pastel Crujiente de Frutas
Para comenzar esta deliciosa receta, nos centraremos en preparar las frutas. Primero, tomamos los duraznos, que aportan un sabor dulce y jugoso al plato. Se cortan en rodajas grandes para que mantengan su textura durante la cocción. Sobre las rodajas de durazno, agregamos 250 g de arándanos frescos, que proporcionarán un contraste de color y una nota ácida. En esta mezcla, también agregamos 100 g de azúcar, que ayudará a realzar la dulzura de las frutas, y unas gotas de esencia de vainilla, para añadir un sabor sutil y refinado. La mezcla resultante se deja enfriar, permitiendo que los sabores se combinen y se intensifiquen.
Mientras las frutas se enfrían, dirigimos nuestra atención hacia la masa. En un tazón grande, mezclamos la mantequilla blanda con 100 g de azúcar, usando un batidor o una batidora, hasta que la mezcla se vuelva esponjosa y de un rubio claro. En otro tazón, combinamos los ingredientes secos: harina, una pizca de sal, polvo de hornear, avena y nueces picadas en trozos grandes para un extra de crujiente. Estos ingredientes secos se añaden gradualmente a la mezcla de mantequilla y azúcar, resultando en una masa desmenuzable que formará una deliciosa corteza.
Una vez que hemos obtenido la masa, nos preparamos para montar el pastel. En un recipiente Jena, colocamos la mezcla de frutas, asegurándonos de que esté distribuida uniformemente. Encima, se extiende la masa desmenuzable, cubriendo completamente las frutas. Esta capa se volverá dorada y crujiente durante la cocción. El pastel se coloca en un horno precalentado a 180 grados Celsius, donde se horneará durante aproximadamente 45 minutos, o hasta que la masa esté dorada y fragante.
Mientras tanto, preparamos el jarabe. Con 100 g de arándanos y 50 g de azúcar, preparamos un jarabe delicioso. Estos ingredientes se mezclan en una cacerola pequeña y se hierven, revolviendo de vez en cuando, hasta que la mezcla espese y se convierta en una salsa rica y aromática.
Una vez que el pastel está horneado, lo dejamos enfriar un poco para permitir que los sabores se estabilicen. Se sirve con una bola grande de helado, que complementará perfectamente el calor del pastel. Se vierte generosamente el jarabe de arándano por encima, que añadirá una nota de frescura y un sabor intenso. Esta combinación de texturas y sabores convertirá cualquier comida en un verdadero festín. ¡Buen provecho!
Ingredientes: 125 g de avellanas, 150 g de harina, 75 g de copos de avena, 1/2 paquete de levadura en polvo, una pizca de sal, 80 g de mantequilla, 230 g de azúcar, 250 g de melocotones, 350 g de arándanos, 2 frascos de esencia de vainilla.
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