Masa: Comenzamos tamizando la harina en un bol grande, asegurándonos de que esté aireada y libre de grumos. Después de tamizar la harina, espolvoreamos la sal de manera uniforme para que se distribuya bien en la masa. En otro recipiente, frotamos la levadura fresca con el azúcar hasta que se disuelva por completo, formando una pasta ligeramente húmeda. Agregamos esta mezcla sobre la harina, junto con el yogur cremoso, que le dará a la masa una textura suave y esponjosa. Comenzamos a mezclar los ingredientes con la mano, incorporando gradualmente la harina con los otros ingredientes.
La leche, que hemos calentado suavemente hasta que esté tibia, se agrega gradualmente mientras amasamos. Es importante agregar la leche gradualmente para controlar la consistencia de la masa. A medida que mezclamos, la masa comenzará a tomar una forma homogénea y elástica. Una vez que hayamos obtenido una masa uniforme, agregamos el aceite y continuamos amasando durante otros 3-4 minutos para incorporarlo bien. Una vez que la masa es elástica y no se pega a nuestras manos, la cubrimos con un paño limpio y la dejamos reposar en un lugar cálido durante 40-50 minutos, hasta que duplique su volumen.
Relleno: Mientras tanto, preparamos el relleno. Rallamos el queso usando un rallador de agujeros grandes, de modo que se derrita uniformemente durante la cocción. Cortamos el lomo de cerdo en cubos adecuados, que añadirán un sabor delicioso y una textura sabrosa. Después de que la masa haya levado, la volcamos sobre una superficie de trabajo espolvoreada con un poco de harina para evitar que se pegue. La dividimos en 12 piezas aproximadamente iguales, que estiramos suavemente con las manos.
En cada pieza de masa, colocamos una porción de lomo y queso rallado en el medio. Doblamos los bordes de la masa hacia adentro, asegurándonos de sellarlos bien para que el relleno no se escape durante la cocción. Colocamos cada pieza en una bandeja de horno forrada con papel de hornear, con el lado sellado hacia abajo. Batimos un huevo hasta que esté espumoso y pincelamos cada pieza con un pincel para lograr una corteza dorada y apetecible. Colocamos la bandeja en el horno precalentado, ajustando la temperatura a un nivel adecuado. Dejamos que los pequeños panes se horneen hasta que estén bien dorados y el aroma tentador llene toda la cocina. Cuando estén listos, los sacamos y dejamos enfriar durante 10 minutos, luego los envolvemos en papel de aluminio para mantener el calor. ¡Buen provecho!
La leche, que hemos calentado suavemente hasta que esté tibia, se agrega gradualmente mientras amasamos. Es importante agregar la leche gradualmente para controlar la consistencia de la masa. A medida que mezclamos, la masa comenzará a tomar una forma homogénea y elástica. Una vez que hayamos obtenido una masa uniforme, agregamos el aceite y continuamos amasando durante otros 3-4 minutos para incorporarlo bien. Una vez que la masa es elástica y no se pega a nuestras manos, la cubrimos con un paño limpio y la dejamos reposar en un lugar cálido durante 40-50 minutos, hasta que duplique su volumen.
Relleno: Mientras tanto, preparamos el relleno. Rallamos el queso usando un rallador de agujeros grandes, de modo que se derrita uniformemente durante la cocción. Cortamos el lomo de cerdo en cubos adecuados, que añadirán un sabor delicioso y una textura sabrosa. Después de que la masa haya levado, la volcamos sobre una superficie de trabajo espolvoreada con un poco de harina para evitar que se pegue. La dividimos en 12 piezas aproximadamente iguales, que estiramos suavemente con las manos.
En cada pieza de masa, colocamos una porción de lomo y queso rallado en el medio. Doblamos los bordes de la masa hacia adentro, asegurándonos de sellarlos bien para que el relleno no se escape durante la cocción. Colocamos cada pieza en una bandeja de horno forrada con papel de hornear, con el lado sellado hacia abajo. Batimos un huevo hasta que esté espumoso y pincelamos cada pieza con un pincel para lograr una corteza dorada y apetecible. Colocamos la bandeja en el horno precalentado, ajustando la temperatura a un nivel adecuado. Dejamos que los pequeños panes se horneen hasta que estén bien dorados y el aroma tentador llene toda la cocina. Cuando estén listos, los sacamos y dejamos enfriar durante 10 minutos, luego los envolvemos en papel de aluminio para mantener el calor. ¡Buen provecho!
Ingredientes
Para la masa: 500 gr de harina 4 cucharadas de yogur 1/2 taza de leche 4 cucharadas de aceite 25 gr de levadura 1 cucharada de azúcar 1 pizca de sal Para el relleno: 100-150 gr de queso 5-6 lonchas gruesas de filete de ternera 1 huevo para untar