Bizcocho de Madeira
Precalienta el horno a 315°F (160°C, 2-3 gas). Comienza por preparar el molde para hornear, que es esencial para lograr una base uniforme y deliciosa. Engrasa una bandeja para hornear con un poco de aceite, asegurándote de que esté cubierta uniformemente para evitar que se pegue. Luego, recorta un círculo de papel pergamino para el fondo de la bandeja y colócalo con cuidado en el interior. Para los bordes de la bandeja, corta tiras de papel pergamino del ancho de las paredes de la bandeja y pégalas en los bordes, asegurándote de que estén bien sujetas. Esta técnica facilitará la extracción de la base después de hornear.
Ahora, centrémonos en preparar la masa. En un tazón grande, bate la mantequilla con el azúcar hasta obtener una mezcla esponjosa y cremosa. Es importante usar una batidora eléctrica para incorporar el aire necesario, lo que dará a la base una textura ligera. Agrega los huevos uno a uno, mezclando bien después de cada adición hasta que la mezcla se vuelva homogénea. No te preocupes si la mezcla tiene un aspecto similar al del queso; es una señal de que el proceso va por buen camino. Si es necesario, transfiere la mezcla a un tazón más grande para tener suficiente espacio para agregar los ingredientes secos.
Tamizar la harina dos veces es esencial para eliminar cualquier grumo y para agregar aire a la masa. Mezcla la harina con el polvo de hornear y el bicarbonato de sodio para asegurar un levado uniforme. Luego, incorpora gradualmente la mezcla de harina a la mezcla de mantequilla, alternando con la leche. Agrega tu esencia preferida, si lo deseas, para enriquecer el sabor de la base. Mezcla todo hasta obtener una composición densa que no fluya fácilmente. Esta es una señal de que tu base será suave y esponjosa.
Vierte la mezcla en la bandeja preparada y nivela la superficie con una espátula. Hornea la base según el tiempo indicado en la receta, teniendo en cuenta que la temperatura y el tiempo de horneado pueden variar según el tamaño de la bandeja. Después de hornear, deja que la base se enfríe completamente en la bandeja, luego retírala con cuidado del papel pergamino. Esta base se puede almacenar en un recipiente hermético en el refrigerador durante 2 semanas o se puede congelar para conservarla hasta 2 meses. Una vez descongelada, la base estará extremadamente suave y esponjosa, perfecta para usar en pasteles de boda u otras ocasiones especiales. Es una excelente opción debido a su versatilidad y textura fina, que seguramente impresionará a todos.
Ingredientes: 400 g de mantequilla, 400 g de azúcar, 8 huevos, 395 g de harina, 1/2 bicarbonato de sodio, 1 cucharadita de polvo de hornear, 2 cucharadas de leche (yo solo usé una de leche y una de esencia de vainilla). Tiempo de cocción: 1 hora y 40 minutos a una temperatura de 315 F o 160 C o 2-3 para gas.
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