Pan casero con salvado y semillas
Pan casero con salvado y semillas
Tiempo de preparación: 20 minutos
Tiempo de dosificación: 1 hora
Tiempo de horneado: 50-60 minutos
Tiempo total: 1 hora y 20 minutos
Número de porciones: 10-12 rebanadas
En un mundo donde el sabor auténtico y la salud van de la mano, el pan casero con salvado y semillas es una elección perfecta. Esta receta no sólo ofrece un gran sabor, sino también una textura rica y saciante y está repleta de nutrientes. La historia del pan casero es fascinante, un símbolo de tradición y calidez, horneado con cariño en muchos hogares a lo largo de los siglos.
Ingredientes:
- 300 g de salvado de trigo
- 500 g de harina
- 2 cucharadas soperas rasas de levadura seca
- 60 ml de aceite de girasol
- 200 ml de yogur
- 1 cucharadita de sal
- 3 cucharaditas de azúcar
- 500-550 ml de agua tibia
- 100 g de semillas de girasol (u otras semillas favoritas)
Preparación:
1. Preparación de los ingredientes: Asegúrese de que todos los ingredientes estén a temperatura ambiente y de que el agua esté tibia, no caliente, para activar la levadura sin destruirla. También puede utilizar yogur natural, que añadirá un toque de acidez y hará que el pan quede más esponjoso.
2. Mezclar los ingredientes secos: En un bol grande, mezclar la harina y el salvado de trigo. Es esencial mezclar bien los ingredientes secos para que queden uniformes. El salvado de trigo aporta gran cantidad de fibra y nutrientes y es excelente para la digestión.
3. 3. Activar la levadura: En el centro de la mezcla de harina, hacer un hueco y añadir la levadura seca, el azúcar y el yogur templado. Remover suavemente los ingredientes para que la levadura se disuelva. Cubrir el bol con una toalla limpia y dejar reposar durante 10 minutos. Este es el momento mágico en el que la levadura empieza a "vivir" y a producir dióxido de carbono, que hará que la masa suba.
4. Añadir los ingredientes húmedos: Cuando la levadura empiece a burbujear, añade las semillas, la sal y parte del agua tibia. Empezar a remover con una espátula o con las manos, incorporando poco a poco el agua ayudará a conseguir una textura suave.
5. Amasar la masa: Añadir poco a poco el aceite y seguir amasando la masa durante unos 10 minutos. La masa debe volverse elástica y desprenderse fácilmente de las manos. Es importante no añadir demasiada harina durante el amasado para no comprometer la textura final del pan. Un truco útil es engrasarse las manos con un poco de aceite, lo que facilitará el manejo de la masa.
6. Primera fermentación: Una vez que la masa esté elástica, cúbrala con una toalla húmeda y déjela fermentar en un lugar cálido y protegido de las corrientes de aire durante aproximadamente una hora o hasta que doble su volumen. Esta fase es crucial, ya que permite que se desarrollen los sabores y la estructura.
7. Una vez que la masa haya subido, extiéndala sobre una superficie de trabajo bien engrasada. Dividir la masa por la mitad y enrollar cada mitad en forma de colac. Doblar los extremos por debajo del pan para darle una forma bonita.
8. Preparar la bandeja: Coger una bandeja rectangular más grande y engrasarla con aceite. En el fondo de la bandeja, puede espolvorear semillas para darle un bonito aspecto crujiente. Coloca el pan en la bandeja, úntalo con un poco de agua o aceite y vuelve a espolvorear semillas por encima.
9. Segundo remojo: Deje que el pan suba en la bandeja durante 15 minutos. Este paso permitirá que el pan quede aún más esponjoso.
10. Horneado: Precalentar el horno a 180 grados centígrados. Hornear el pan durante 50-60 minutos o hasta que esté dorado y crujiente por fuera. Un truco para comprobar si está cocido es golpearlo ligeramente en el fondo; si suena hueco, está hecho.
11. Enfriamiento: Tras sacar el pan del horno, pincélelo con agua para evitar que la corteza se endurezca. Cúbralo con una toalla limpia y déjelo enfriar sobre una rejilla. Esto permitirá que el vapor circule, manteniendo el pan suave y esponjoso. Es tentador mover una rebanada caliente, ¡pero la espera merece la pena!
Beneficios nutricionales: Este pan es rico en fibra gracias al salvado de trigo, que favorece una digestión saludable. Las semillas aportan un extra de ácidos grasos omega-3 y proteínas, contribuyendo a una dieta equilibrada y saludable.
Preguntas más frecuentes:
1. ¿Puedo utilizar otras harinas?
Sí, puede experimentar con distintos tipos de harina, como harina integral o harina de centeno, pero tenga en cuenta que la textura y el sabor cambiarán.
2. ¿Puedo añadir otras semillas o frutos secos?
Por supuesto. Puede añadir semillas de calabaza, semillas de chía o incluso frutos secos picados para diversificar los sabores.
3. ¿Cómo conservo el pan fresco?
El pan se conserva mejor en un recipiente hermético o en una bolsa de tela para pan. Puede congelar el pan para conservarlo durante más tiempo cortándolo en rebanadas.
4. ¿Con qué puedo servir el pan?
Este pan está delicioso servido con mantequilla y mermelada, o con sopa caliente. También se puede utilizar para sándwiches saludables.
Posibles variaciones: Según sus preferencias, puede añadir hierbas secas a la masa, como romero u orégano, para darle un sabor especial. También puedes experimentar con distintos tipos de yogur, como el griego, para conseguir una textura más cremosa.
El pan casero con salvado y semillas no sólo es una receta sencilla y saludable, sino también una forma de aportar un toque de tradición a tu cocina. ¡Que aproveche!
Ingredientes: -300 g salvado de trigo-500 g harina-2 cucharadas de levadura seca-60 ml de aceite de girasol-200 ml de yogur-1 cucharadita de sal-3 cucharaditas de azúcar-500-550 ml de agua tibia-100 g de semillas de girasol (podemos usar cualquier semilla que queramos)