El relleno de este delicioso postre es esencial para lograr una textura cremosa y un sabor refinado. En un tazón grande, se combina queso fresco con un huevo batido, sal, azúcar granulada, azúcar vainillado y crema agria. Estos ingredientes se mezclan con un batidor hasta obtener una composición homogénea y suave. Finalmente, se añaden las pasas que han sido remojadas en ron durante 20-30 minutos. Este paso añade un toque de sabor y un gusto agridulce que enriquecerá el relleno.
Para la base, se separan las claras de las yemas. Las claras se baten con una pizca de sal hasta que se vuelven firmes y brillantes. Mientras tanto, las yemas se mezclan con el azúcar hasta que ya no sea visible y la composición se torne de un amarillo claro, ligeramente cremosa. Se añade con cuidado la harina mezclada con cacao, asegurándose de que todo esté bien incorporado. Esta combinación le dará a la base un rico sabor a chocolate.
Después de que las claras estén batidas, se incorporan a la mezcla de yemas utilizando una espátula o un batidor, con movimientos suaves de arriba hacia abajo, para mantener la aireación de la masa. Se forra una bandeja de horno de 22x27 cm con papel pergamino y se vierte el relleno de queso en una capa uniforme. Sobre esto, se añade la masa de cacao, extendiéndola uniformemente, asegurándose de que cubra completamente el queso.
La bandeja se coloca en un horno precalentado a una temperatura moderada, donde se horneará durante aproximadamente 20-25 minutos, hasta que la base se vuelva firme y ligeramente elástica al tacto. Una vez que el tiempo de horneado ha expirado, el postre se voltea cuidadosamente sobre un paño de cocina limpio. Se retira el papel pergamino y se enrolla firmemente para lograr una bonita forma de rollo. El postre se deja enfriar completamente, después de lo cual se espolvorea con azúcar glas para una apariencia atractiva. Se corta con un cuchillo afilado y se sirve con gusto, siendo perfecto para cualquier ocasión especial o simplemente para aportar un toque de alegría a los días ordinarios. ¡Este postre seguramente se convertirá en un favorito en cualquier hogar!
Para la base, se separan las claras de las yemas. Las claras se baten con una pizca de sal hasta que se vuelven firmes y brillantes. Mientras tanto, las yemas se mezclan con el azúcar hasta que ya no sea visible y la composición se torne de un amarillo claro, ligeramente cremosa. Se añade con cuidado la harina mezclada con cacao, asegurándose de que todo esté bien incorporado. Esta combinación le dará a la base un rico sabor a chocolate.
Después de que las claras estén batidas, se incorporan a la mezcla de yemas utilizando una espátula o un batidor, con movimientos suaves de arriba hacia abajo, para mantener la aireación de la masa. Se forra una bandeja de horno de 22x27 cm con papel pergamino y se vierte el relleno de queso en una capa uniforme. Sobre esto, se añade la masa de cacao, extendiéndola uniformemente, asegurándose de que cubra completamente el queso.
La bandeja se coloca en un horno precalentado a una temperatura moderada, donde se horneará durante aproximadamente 20-25 minutos, hasta que la base se vuelva firme y ligeramente elástica al tacto. Una vez que el tiempo de horneado ha expirado, el postre se voltea cuidadosamente sobre un paño de cocina limpio. Se retira el papel pergamino y se enrolla firmemente para lograr una bonita forma de rollo. El postre se deja enfriar completamente, después de lo cual se espolvorea con azúcar glas para una apariencia atractiva. Se corta con un cuchillo afilado y se sirve con gusto, siendo perfecto para cualquier ocasión especial o simplemente para aportar un toque de alegría a los días ordinarios. ¡Este postre seguramente se convertirá en un favorito en cualquier hogar!
Ingredientes
Rebozado: 3 huevos 2 cucharadas de harina 3 cucharadas de azúcar 1 cucharada de cacao una pizca de sal Relleno: 400 g de requesón 1 huevo 1 cucharada de nata 3 cucharadas de azúcar en polvo 50 g de pasas 1 cucharadita de esencia de ron una pizca de sal