Desierto - Comida de Membrillo por Dida K. - Recetas Recipia
Las membrillos, una fruta fragante y llena de sabor, son ideales para crear una delicadeza que traiga un toque de otoño al plato. El primer paso para preparar esta receta es lavar bien los membrillos. Usa agua y una esponja abrasiva para eliminar el pelaje fino de su superficie. Una vez que los membrillos estén limpios, procede a cortarlos. Córtalos en trozos adecuados, no demasiado grandes, pero tampoco demasiado pequeños, para que se frían uniformemente. Las rodajas obtenidas se colocan en una sartén con aceite caliente, teniendo cuidado de no dejarlas freír demasiado tiempo. El objetivo es que se vuelvan ligeramente suaves y se doren ligeramente por ambos lados, para que mantengan su agradable aroma y textura.

Después de que las rodajas de membrillo estén fritas, retíralas a una bandeja forrada con una servilleta para absorber el exceso de aceite. Tan pronto como se enfríen un poco, espolvoréalas con azúcar para agregar un toque de dulzura. Esta combinación de sabores se convertirá en la base de un plato perfecto.

A continuación, vierte agua en una olla junto con el aceite en el que freíste los membrillos. Deja que hierva, y cuando el agua empiece a burbujear, toma aproximadamente 700 ml de ella y mézclala con la harina. Usando un batidor, homogeneiza bien la mezcla para evitar grumos. Una vez que hayas obtenido una pasta suave, viértela de nuevo en la olla con agua hirviendo y mezcla continuamente.

Agrega las rodajas de membrillo a la mezcla de agua y harina y deja que hierva, revolviendo con cuidado para no aplastar las rodajas. Es importante monitorear la consistencia de la mezcla, que no debe volverse demasiado espesa, sino más bien un poco más suave que un pudín, ya que se espesará a medida que se enfríe.

Para dar un sabor extra, carameliza el azúcar y viértelo rápidamente sobre la mezcla de membrillo. También agrega azúcar de vainilla, que intensificará el aroma del plato. Deja hervir durante unos minutos para que se mezcle bien, luego apaga el fuego. Este plato se convertirá en un postre sabroso, perfecto para servir caliente o a temperatura ambiente, con una textura cremosa y un sabor inconfundible de membrillos caramelizados.

Ingredientes

2 kg de membrillos (yo tenía silvestres) 5 l de agua 300 g de harina 500 g de azúcar (si es necesario, añadir más al gusto) 5 sobres de azúcar vainillado 200 ml de aceite azúcar para espolvorear sobre los membrillos

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