Pan Negro de Centeno
Comencé esta receta de pan con un paso esencial: puse la harina en un tazón grande y sobre ella espolvoreé la sal, que no solo realzará el sabor, sino que también ayudará a desarrollar el gluten en la masa. Agregué agua gradualmente, aproximadamente 100 ml para comenzar, mezclando con una espátula para incorporar los ingredientes. Era importante prestar atención a la consistencia de la masa, así que, a medida que mezclaba, añadía agua adicional si era necesario. Cuando sentí que la espátula ya no era efectiva, pasé a un método más tradicional: comencé a amasar con las manos. Esta etapa duró aproximadamente 10 minutos y fue esencial para obtener una masa firme y no pegajosa.
Después de lograr la masa deseada, la cubrí con film transparente y la dejé reposar en el refrigerador durante media hora. Este período de descanso permite que el gluten se relaje, lo que facilita la modelación posterior. Una vez que pasó el tiempo, saqué la masa del refrigerador y la modelé en una forma redonda. La aplané suavemente, teniendo cuidado de espolvorear la superficie de trabajo con harina para evitar que se pegara. Luego, transferí la masa a una bandeja para hornear.
Para darle un sabor adicional y una apariencia agradable, unté la superficie con un poco de aceite, después espolvoreé semillas de sésamo y una pequeña cantidad de sal gruesa. Estas no solo enriquecen el aroma del pan, sino que también añaden una textura crujiente. Con el horno precalentado, coloqué la bandeja dentro durante aproximadamente 40 minutos. Durante el tiempo de horneado, noté cómo el pan comenzaba a dorarse y la superficie se agrietaba ligeramente, una señal de que estaba casi listo.
Al final, cuando el pan adquirió un color dorado y apetitoso, apagué el horno y saqué cuidadosamente la bandeja. El aroma tentador se extendió por toda la cocina, y apenas podía esperar para disfrutar de los frutos de nuestro trabajo. Con un cuchillo bien afilado, corté una rebanada del pan recién horneado, saboreando el momento y compartiendo esta delicia con todos mis seres queridos, que no es solo un simple alimento, sino un símbolo del trabajo duro y la pasión en la cocina.
Ingredientes: 200 g de harina de centeno, 1 cucharadita de sal, agua, semillas - opcional (sésamo, calabaza)
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