Hígados de pollo con polenta y ajo
Hígado de pollo con polenta y ajo machacado
Por supuesto, no hay muchos platos que puedan rivalizar con la asombrosa combinación de hígado de pollo con polenta y ajo machacado. Esta receta, querida por muchos, reúne texturas y sabores que deleitarán tus sentidos. Además de ser un plato sencillo de preparar, también está lleno de nutrientes, siendo una excelente fuente de proteínas y vitaminas.
Tiempo de preparación: 15 minutos
Tiempo de cocción: 20 minutos
Tiempo total: 35 minutos
Número de porciones: 4
Historia de la receta
El hígado de pollo ha sido un ingrediente popular a lo largo de la historia, a menudo considerado una delicia. En muchas culturas, los órganos de los animales eran vistos como una fuente de alimento nutritivo y accesible. La combinación de estos hígados con polenta, un plato tradicional de harina de maíz, ha creado una sinergia perfecta. Esta receta no es solo un plato; es un viaje en el tiempo que te conecta con las tradiciones culinarias de muchas generaciones.
Ingredientes necesarios
1 kg de hígado de pollo
1/2 kg de harina de maíz
1 cabeza de ajo
50 ml de aceite de oliva
1 cucharada de yogur o crema
Sal al gusto
2-3 cucharadas de agua
Detalles sobre los ingredientes
- Hígado de pollo: Es una fuente rica en proteínas, hierro y vitaminas B, considerado una opción saludable cuando se prepara correctamente. Elige hígados frescos, de color rojo oscuro y sin olores desagradables.
- Harina de maíz: Es un ingrediente versátil, rico en carbohidratos y fibra. Una polenta bien preparada se convierte en una base deliciosa para el hígado.
- Ajo: Es conocido por sus propiedades beneficiosas para la salud, teniendo efectos antimicrobianos. Usa ajo fresco para el mejor sabor.
- Aceite de oliva: Añade un chorrito de aceite de oliva virgen extra para un plus de sabor y salud.
Paso a paso: Preparación del hígado con polenta y ajo machacado
Paso 1: Preparación del hígado de pollo
1. Comienza por limpiar los hígados de pollo. Asegúrate de quitar cualquier membrana o vaso sanguíneo visible.
2. Una vez limpios, lávalos bajo un chorro de agua fría y sécalos con una toalla absorbente.
3. En una sartén honda, añade el aceite de oliva y deja que se caliente. Lo ideal es usar suficiente aceite para cubrir el fondo de la sartén, pero no tanto como para que sea una fritura completa.
4. Cuando el aceite esté bien caliente, añade los hígados de pollo. Déjalos freír a fuego medio, dándoles la vuelta de vez en cuando, hasta que se doren y estén cocidos por dentro (aproximadamente 10-15 minutos).
5. Con unos 5 minutos antes de sacarlos de la sartén, añade sal al gusto para sazonarlos, pero recuerda hacerlo con moderación para no resecar.
Paso 2: Preparación de la polenta
1. En una olla, añade 1 litro de agua y una pizca de sal. Pon la olla a fuego medio y deja que el agua hierva.
2. Cuando el agua esté hirviendo, añade la harina de maíz poco a poco, removiendo continuamente con un batidor o una cuchara de madera, para evitar la formación de grumos.
3. Continúa revolviendo durante 5-7 minutos, hasta que la polenta se espese y se despegue de las paredes de la olla. Asegúrate de reducir la temperatura para que la polenta hierva lentamente.
4. Una vez lista, puedes cubrirla y dejarla a fuego muy bajo para mantenerla caliente.
Paso 3: Preparación del ajo machacado
1. En un bol pequeño, añade el ajo pelado y picado grueso. Espolvorea un poco de sal sobre él y machácalo con un mortero o un tenedor.
2. Cuando el ajo se convierta en una pasta, añade poco a poco el aceite de oliva, mezclando continuamente, similar a la preparación de mayonesa. Esto le dará al ajo machacado una textura cremosa.
3. Después de obtener una pasta fina, añade el yogur o la crema y mezcla bien. Si está demasiado espesa, puedes añadir 2-3 cucharadas de agua para obtener la consistencia deseada.
Paso 4: Montaje y servicio
1. En una fuente o en platos individuales, coloca una capa de polenta caliente.
2. Encima, añade los hígados de pollo fritos y vierte generosamente el ajo machacado.
3. Puedes decorar con algunas hojas de perejil fresco, para un toque de color y sabor.
Servicio y variaciones
Esta receta es perfecta para una comida familiar, pero también puede adaptarse para ocasiones especiales. Puedes experimentar con diversas hierbas aromáticas, como tomillo o albahaca, añadiéndolas al ajo machacado para darle un toque diferente.
Para una versión vegetariana, puedes reemplazar los hígados de pollo por champiñones o queso ricotta, ofreciendo un agradable contraste de texturas.
Preguntas frecuentes
1. ¿Cómo puedo conservar los hígados de pollo si sobran?
Los hígados de pollo se pueden conservar en el refrigerador en un recipiente hermético durante 2-3 días. Puedes recalentarlos en la sartén o en el horno.
2. ¿Puedo usar otra cosa en lugar de polenta?
¡Por supuesto! El arroz o el puré de patatas son excelentes alternativas que combinan bien con el hígado.
3. ¿Cómo puedo hacer la polenta más cremosa?
Añade un cubo de mantequilla o un chorrito de leche a la polenta una vez lista, para darle una textura más suave.
Beneficios nutricionales
Esta receta es rica en proteínas, vitaminas B, hierro y zinc, contribuyendo a mantener la salud del sistema inmunológico, la salud muscular y la energía general. La polenta proporciona carbohidratos complejos, que aseguran una fuente constante de energía.
Espero haberte inspirado a probar esta receta de hígado de pollo con polenta y ajo machacado. No solo es un plato delicioso, sino también una forma de conectarte con las tradiciones culinarias, ofreciéndote al mismo tiempo una comida saludable y sustanciosa. ¡Disfruta cada bocado y saborea los aromas que te invitan!
Ingredientes: 1 kg de hígado de pollo, 1/2 kg de harina de maíz, una cabeza de ajo, 50 ml de aceite de oliva, 1 cucharada de yogur o crema agria, sal al gusto, 2-3 cucharadas de agua sin gas
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