Aperitivos - Champiñones guisados por Elisaveta C. - Recetas Recipia
Tuve unos champiñones olvidados en la nevera, los estuve mirando durante un par de días hasta que me di cuenta de que o los cocino o hago compost con ellos. Los miro y digo: hagámoslos de la forma más sencilla, como los preparaba mi madre cuando venía de la escuela y quería algo rápido, sin complicaciones. Recuerdo que la primera vez que lo intenté, puse demasiado ajo, fue un poco criminal, pero desde entonces he aprendido a aumentar la dosis poco a poco, no de golpe. También me ha pasado con el aceite: si pones demasiado, no se sienten los champiñones; si pones muy poco, se queman. Ahora creo que he encontrado un equilibrio razonable. Y no limpio la piel de ellos desde hace tiempo, solo los lavo bien con una esponja limpia, así se conserva más aroma, además de que no paso media hora pellizcando cada uno.

Dura unos 35 minutos en total, de los cuales unos 10 son solo de estar al lado de la estufa y revolviendo; así es como lo hago, si los dejas sin supervisión, se pegan o se queman. Son suficientes para 3-4 porciones decentes, depende de cuánto quieras saciarte o si tienes algo más para acompañar. Es una receta para cualquiera, incluso para aquellos que no tienen paciencia en la cocina; no creo que puedas cometer un gran error si sigues más o menos el orden de los pasos.

Ingredientes:

1 kg de champiñones (lo más frescos posible, de lo contrario sueltan demasiada agua y quedan blandos; no sirve con champiñones viejos y blandos, lo he intentado y no sale bien)
50 ml de aceite (yo uso aceite de girasol, también sirve el de oliva, pero a mí me parece que es demasiado aromático para los champiñones)
5 dientes de ajo (ni muy pequeños ni gigantes; su función es dar sabor, no cubrir todo)
Un manojo de eneldo y uno de perejil (los pongo al final, para frescura; si solo tienes uno de ellos, también sale bien)
Sal y pimienta al gusto (pon a ojo, pero no te excedas con la sal, ya que los champiñones absorben bastante)

Modo de preparación:

1. Primero me ocupo de los champiñones. No pierdo tiempo quitándoles la piel del sombrero, me parece inútil. Solo los lavo bien bajo el chorro de agua fría, con la esponja, especialmente en el tallo y en los pliegues, porque ahí se acumula la tierra. Si ves uno muy sucio o golpeado, puedes limpiarlo con un cuchillo, pero no te pases. Después de que estén limpios, los dejo escurrir en un colador.

2. Los corto en rodajas ni muy gruesas ni muy delgadas; digamos de medio dedo de grosor. Si los cortas muy finos, desaparecen al cocinarlos; si son gruesos, no se cocinan bien y quedan un poco insípidos en el centro.

3. Pongo una sartén grande al fuego (a mí me funciona mejor en una sartén antiadherente, ya que no se pegan), echo el aceite y espero a que se caliente un poco. Es importante que el aceite no esté frío, pero tampoco que chisporrotee mucho, porque entonces quemas el ajo inmediatamente.

4. Aplasto el ajo con el cuchillo, no lo pico muy fino, solo lo suficiente para que suelte su aroma. Echo el ajo en el aceite caliente, lo dejo 20-30 segundos, revolviendo constantemente para que no se queme. Si empieza a dorarse rápido, quito la sartén del fuego para que no adquiera un sabor amargo.

5. Echo los champiñones en la sartén; al principio parece que no caben, pero de todos modos sueltan agua y disminuyen mucho en volumen. Mezclo bien para que todas las rodajas se impregnen de aceite y ajo.

6. Ahora viene la parte en la que muchos fallan: no pongo tapa. Muchos ponen tapa y sale un guiso aguado, sin sabor. Los dejo destapados, a fuego medio, y revuelvo cada 3-4 minutos. Los champiñones sueltan mucha agua, así que no te asustes si al principio parece que has hecho sopa.

7. De vez en cuando, muevo la sartén para que no se peguen. En 10-15 minutos, el líquido empieza a evaporarse seriamente. Cuando veas que casi todo el líquido se ha evaporado, es cuando pones sal y pimienta. Si pones la sal demasiado pronto, los champiñones sueltan más agua y quedan blandos.

8. Cuando los champiñones ya no tienen líquido en el fondo de la sartén, pruebo uno; si me parece insípido, puedo añadir un poco más de sal o pimienta. Picho finamente el eneldo y el perejil, los echo sobre los champiñones, revuelvo una vez más y apago el fuego. Siempre se añade la hierba al final, de lo contrario se pierde el sabor.

9. Dejo reposar uno o dos minutos, solo para que se asienten un poco los sabores. Yo tampoco pongo tapa en este momento, porque se humedecen y pierden esa buena textura.

¿Por qué hago estos champiñones a menudo? Sinceramente, porque me parecen una de las cosas más fáciles y rápidas de hacer cuando no tengo ganas de cocinar algo complicado. Van bien en ayuno, y también como guarnición con cualquier cosa, desde papas hasta carne. Además, son bastante baratos y no ensucian demasiado. También me gusta porque puedes jugar mucho con ellos: si no tienes eneldo, solo pones perejil; si tienes otras hierbas en la nevera, también sirve. Es el tipo de receta en la que no puedes fallar si respetas los pequeños detalles.

Consejos, variaciones e ideas de presentación

Consejos:
- No uses champiñones viejos, con manchas marrones o blandos; no tienen sabor ni textura.
- La sal se pone al final, no desde el principio, porque de lo contrario tendrás sopa de champiñones, no champiñones estofados.
- No los cocines a fuego alto todo el tiempo, se queman por abajo y quedan crudos por arriba. Se necesita paciencia, el fuego medio es ideal.
- Si pones demasiado ajo, puede volverse difícil de comer. Es mejor añadirlo al final si quieres un sabor más fuerte.
- ¡No pongas tapa! Los ahogas, no los cocinas.

Sustituciones:
- Si quieres una versión sin aceite, puedes usar unas cucharadas de agua al principio, pero la textura no será tan buena.
- Para una versión sin ajo (si tienes problemas estomacales), puedes omitirlo, pero a mí me parece un poco insípido sin él.
- Se puede usar aceite de oliva si no te molesta su sabor específico. O incluso mantequilla, si no estás en ayuno y no te molestan los lácteos.
- Las hierbas se pueden cambiar: cilantro, orégano o incluso albahaca fresca, si no tienes eneldo o perejil.

Variaciones:
- Si tienes ganas de algo más consistente, añade un poco de tofu desmenuzado o incluso un poco de polenta al final.
- También puedes poner un pimiento morrón picado junto con los champiñones para un toque dulce.
- Si no estás en ayuno, al final puedes rallar un poco de queso duro por encima (parmesano, si tienes).

Presentación:
- Van bien con cualquier cosa: los pongo sobre rebanadas de pan tostado, como bruschettas. Son excelentes como guarnición junto a papas al horno, pilaf o carne a la parrilla.
- Si quieres hacer algo más interesante, puedes usarlos como relleno para crepas saladas o como topping para una pizza casera.
- Para las bebidas, combina bien con un vino blanco seco, pero también con una limonada fría o incluso una cerveza ligera.

Preguntas frecuentes

1. ¿Puedo usar otro tipo de champiñones que no sean champiñones?
Sí, también sirve con setas o con porcini, si tienes la suerte de encontrarlas. Solo ajusta el tiempo de cocción, ya que algunas se cocinan más rápido y otras más lento.

2. ¿Qué hago si me quedan champiñones crudos después de cocinar?
O cortaste las rodajas demasiado gruesas, o no las mezclaste lo suficiente. Déjalos unos minutos más, a fuego bajo y con paciencia. Si aún no se hacen, puede que el fuego no haya estado lo suficientemente fuerte al principio.

3. ¿Es necesario poner ambas hierbas?
No, si no tienes eneldo o perejil, también sirve solo con una. O con cualquier hierba fresca que tengas en casa, incluso cebolla verde picada fina al final.

4. ¿Puedo hacer la receta en el horno?
Sí, pero la textura será un poco diferente, más parecida a champiñones asados que a estofados. Necesitarás usar una bandeja más profunda y mezclar a mitad de tiempo, a 180-200°C durante unos 25 minutos.

5. ¿Puedo hacerlos con antelación y calentarlos al día siguiente?
Sí, se conservan bien en la nevera durante 2-3 días, se calientan rápidamente en la sartén o incluso en el microondas, pero su textura se vuelve un poco más suave.

Valores nutricionales (aproximados)

Una porción de champiñones preparados así tiene alrededor de 110-120 kcal, si no exageras con el aceite. Es una receta con pocos carbohidratos, una proteína decente (alrededor de 7-8g por porción, porque los champiñones, aunque no lo parezca, también tienen proteína), casi cero azúcar. El aceite aporta algo de grasa (casi 6g/porción), pero si usas menos, también disminuye la ingesta calórica. No tiene gluten, no tiene lácteos si sigues la receta, por lo que es adecuada para muchas dietas. Además: fibra, vitaminas de los champiñones, antioxidantes de las hierbas y, en general, una comida fácil de digerir, especialmente si no pones demasiado ajo.

Cómo almacenar y recalentar

Si sobra, pongo el resto en un recipiente con tapa y lo guardo en la nevera, dura unos 2-3 días sin problemas. Los recaliento rápidamente en la sartén, a fuego bajo, con una cucharada de agua para que no se quemen o se sequen. En el microondas no sale igual de bien, pero si tienes prisa, sirve. No recomiendo congelarlos, la textura se vuelve aguada y pierden todo su encanto. Si quieres llevarlos contigo, puedes ponerlos en un frasco con tapa y calentarlos bien en la oficina. Eso es todo, no son exigentes en cuanto a almacenamiento, solo que no los dejes a temperatura alta porque se estropean bastante rápido.

Ingredientes

champiñones 1 kg 50 ml de aceite 5 dientes de ajo eneldo y perejil sal y pimienta

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