Sezon - Estofado de champiñones por Carmen G. - Recetas Recipia
La primera vez que lo hice, sinceramente, se me quedó la cebolla bastante pegada a la olla, porque estaba mirando el teléfono en lugar de mezclar como se debe. Desde entonces he aprendido: en este guiso de champiñones hay que estar pendiente al principio, no es complicado, pero tampoco lo dejas solo. Lo preparo casi siempre cuando no sé qué hacer de comer, no tengo ganas de carne o es viernes de ayuno, o simplemente tengo ganas de verduras bien cocinadas, no solo tiradas en la sartén. Es el tipo de cosa sencilla, sin pretensiones, pero si sigues más o menos los pasos y no te saltas el ajo al final, sale un plato delicioso. No creo que sea una "receta", es más bien un truco del día a día, y por eso me gusta.

Dura aproximadamente 40 minutos, incluyendo cortar, pelar, lavar y cocinar. Para dos personas (digamos hambrientas) o para tres que no son muy fan de los champiñones. No es algo complicado, solo necesitas un poco de paciencia y no apresurarte con el fuego alto, para no quedarte con verduras crudas por dentro y fritas por fuera. En mi caso, después de unas cinco o seis intentos, siempre salió bien.

Para una tanda saludable necesitas lo siguiente:
- 2 cebollas grandes (imprescindibles grandes, de lo contrario es un guiso de champiñones con algo de cebolla, y no es lo mismo) – para la base y dulzura
- 2 zanahorias medianas (puede ser solo una si no quieres que sea demasiado dulce) – aportan sabor y consistencia
- 1 pimiento (yo normalmente uso rojo, pero cualquier cosa que tengas en la nevera sirve) – para un plus de aroma, no lo omitas
- 500 g de champiñones frescos (normalmente champiñones, pero cualquier hongo fresco sirve) – son los protagonistas, claramente
- 500 ml de salsa de tomate (que sea lo más simple posible, no de esas con azúcar o especias raras) – para la salsa, da el sabor final
- 3 cucharadas de aceite (yo uso aceite de girasol, pero también sirve de oliva si no tienes otra cosa)
- sal y pimienta – aquí cada uno a su gusto, pero no escatimes en sal, si no, queda soso
- 3-4 dientes de ajo (puede ser 5 si eres muy fan) – se añaden al final, si no, se pierde el aroma

1. Pela todas las verduras y lávalas bien. No dejes tierra en los champiñones, porque arruina todo. Los champiñones los limpio con un paño húmedo o los enjuago rápidamente, pero no los dejo en remojo porque absorben agua y el guiso queda aguado, no como salsa. Corta la cebolla en plumas, es decir, no en cubitos, más bien en rodajas finas. La zanahoria la corto en rodajas, ni muy gruesas ni muy finas. El pimiento en tiras, no necesita geometría. Los champiñones, en rodajas más gruesas, porque se reducen al cocinar y si los haces finos, desaparecen.
2. Calienta 3 cucharadas de aceite en una olla grande a fuego medio. Cuando esté caliente, añade la cebolla, el pimiento y la zanahoria. No las eches todas de golpe y te vayas, porque corres el riesgo de quemar la cebolla. Mezcla frecuentemente, cada 2-3 minutos. Agrega una pizca de sal, no mucha, solo lo suficiente para ayudar a ablandar las verduras. Déjalas unos 7-8 minutos hasta que la cebolla adquiera un color dorado y ya no parezca cebolla cruda, sino un poco vidriosa.
3. Ahora vierte la salsa de tomate sobre las verduras. Deja que hierva. Si está muy espesa, a veces le añado una o dos cucharadas de agua. La salsa de tomate debe cubrir bien la base, para que todos los sabores puedan "hacerse amigos" (sé que suena pomposo, pero es así).
4. Agrega los champiñones en rodajas, mezcla bien. Yo pongo la tapa a medio cerrar y dejo a fuego bajo unos 10 minutos. Los champiñones soltarán agua, no te asustes si al principio parece demasiado líquido; en los últimos minutos se evaporará y la salsa se espesa un poco. De vez en cuando, raspa el fondo de la olla con la cuchara, para que no se pegue, porque no quieres sentir el sabor a quemado.
5. En los últimos dos o tres minutos, añado el ajo cortado en rodajas finas (no lo machaques, si puedes). Mezcla suavemente, deja dos minutos más y apaga el fuego. Prueba de sal y pimienta, añade más si es necesario.
6. Es imprescindible servirlo caliente, con polenta. He probado también con pan, va bien, pero con polenta no se compara.

Nunca me complico con hierbas al final, a veces pongo perejil, pero no es obligatorio. Lo que sale es lo suficientemente aromático y simple.

He llegado a hacerlo muy a menudo porque no te estresa con ingredientes difíciles de encontrar, y se puede hacer con lo que tengas en la nevera; si no tienes pimiento, no es el fin del mundo, pero no te saltes la cebolla y los champiñones. Es adecuado para los días de ayuno, pero sinceramente, va bien en cualquier momento. Se hace rápido, no ensucia muchas ollas y no te mantiene pegado a la estufa. Puedes comerlo en el almuerzo, en la cena, o llevarlo al día siguiente en un tupper. Es saciante, pero no te deja con esa sensación pesada como después de un guiso de carne.

CONSEJOS:
- Cuidado con el fuego: si lo pones demasiado fuerte al principio, se quema la cebolla y sabe mal.
- La salsa de tomate no debe ser de las muy dulces; algunas variedades comerciales tienen azúcar añadido y arruinan todo el equilibrio.
- Si quieres que quede más espeso, puedes dejar la olla destapada al final, para que reduzca la salsa.
- Si te gusta más ajo, puedes machacarlo, pero yo digo que en rodajas está bien.
- No cortes los champiñones demasiado finos, se "derretirán" al cocinar y no tendrás qué morder.

SUSTITUCIONES:
- Si no tienes zanahoria, puedes poner un pequeño chirivía, que da buen sabor.
- La salsa de tomate se puede sustituir por tomates rallados, pero cocínalos un poco antes.
- Puedes usar aceite de oliva si quieres la versión más mediterránea (aunque yo creo que no hay una gran diferencia).
- Para la versión sin gluten, no hay problema; la receta ya es segura.
- Si quieres una opción más dietética, puedes reducir el aceite a 1-2 cucharadas y añadir agua al principio al sofreír, pero saldrá un poco más "anémica" en sabor.

VARIANTES:
- Puedes añadir un poco de pimiento picante al final si quieres algo más picante.
- Un puñado de eneldo picado (va bien para los fans).
- Si quieres algo más "rico", puedes añadir un poco de guisante hacia el final, le da textura.
- Yo una vez puse garbanzos cocidos, y resultó sorprendentemente saciante.

SERVICIO:
- Es mejor con polenta caliente, pero también va bien con pan fresco o incluso arroz hervido simple, si tienes.
- Una ensalada de col o pepinos en escabeche al lado va excelente, corta bien la salsa de tomate.
- Si sobra, al día siguiente se puede calentar y poner en un wrap o como guarnición para algo a la parrilla.

PREGUNTAS FRECUENTES

1. ¿Puedo hacerlo solo con champiñones y cebolla, sin el resto de verduras?
Sí, pero le falta sabor y textura. La zanahoria y el pimiento aportan dulzura y aroma, pero si realmente no tienes nada más, pon solo cebolla y champiñones; puedes compensar con más ajo o hierbas al final.

2. ¿Qué hago si tengo champiñones congelados?
Puedes usarlos, pero debes descongelarlos completamente y escurrirlos antes, de lo contrario, el guiso saldrá muy aguado y líquido.

3. ¿Puedo sustituir la salsa de tomate por concentrado?
Vale, pero dilúyelo con un poco de agua y no pongas mucho de una vez, porque el concentrado es más fuerte y puede cubrir los demás sabores.

4. ¿Qué hago si queda demasiado líquido?
Deja la olla destapada a fuego bajo y mezcla frecuentemente, para que reduzca. Si está muy, muy líquida, a veces añado una pequeña patata rallada, que absorbe el exceso.

5. ¿Puedo hacerlo en una olla de cocción lenta?
Teóricamente sí, pero saldrá un poco más "blando". Es mejor en la estufa, con un poco de caramelización al principio.

VALORES NUTRICIONALES (aprox. por porción, 1 de 3)
Una porción tiene alrededor de 170-220 calorías, dependiendo de cuánto aceite o salsa de tomate pongas. La mayoría proviene del aceite y los champiñones (que también tienen un poco de proteína y fibra). Los carbohidratos vienen de las zanahorias, el pimiento y los tomates, no son muchos. Las grasas no son exageradas si no pones más de 3 cucharadas de aceite. No tiene gluten, no contiene nada animal. Debido a los champiñones, también tienes algo de vitamina D y minerales, pero no esperes un superalimento; es una comida de verduras saciante y fácil de digerir. Si quieres algo más ligero, reduces el aceite o lo sustituyes por agua, pero pierdes un poco de sabor.

CÓMO CONSERVAR Y RECALENTAR

Se conserva en la nevera, en un recipiente cerrado, unos 3-4 días. No más, porque los champiñones no se mantienen bien a largo plazo. Para recalentar, ponlo directamente en una sartén o cacerola, a fuego bajo, con una cucharada de agua si la salsa se ha secado. En el microondas va, pero parece que pierde un poco de sabor; si tienes paciencia, en la estufa es mejor. Si quieres conservarlo en el congelador, no lo recomiendo mucho, porque suelta mucha agua al descongelarse y ya no tiene buena textura. Lo mejor es comerlo lo más fresco posible. Si aún así te sobra, puedes transformarlo en una sopa crema o en un relleno para crepes saladas. Solo ten cuidado de no olvidarlo en la nevera, porque olvidado dos días está bien, pero a partir del cuarto día ya se nota que no está bien.

Ingredientes

3 cucharadas de aceite, 2 cebollas grandes, 2 zanahorias, 1 pimiento, 500 g de champiñones frescos, 500 ml de jugo de tomate, pimienta, sal, 3-4 dientes de ajo

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