Jamón Cocido de Pascua
Para preparar un jamón delicioso, comenzamos asegurándonos de que el jamón sea de alta calidad. El primer paso es sumergirlo en agua fría para eliminar cualquier impureza y ayudar a eliminar el exceso de sal. Después de sumergirlo durante unas horas, lavamos bien el jamón bajo un chorro de agua fría, asegurándonos de que esté limpio. Luego, tomamos una olla grande, lo suficientemente profunda como para contener el jamón, y colocamos la carne en ella, cubriéndola completamente con agua fría. En este momento, añadimos granos de pimienta enteros y hojas de laurel, que proporcionarán un sabor extra.
Ponemos la olla a fuego lento y dejamos que hierva lentamente, teniendo cuidado de girar el jamón de vez en cuando para que se cocine de manera uniforme. La ebullición puede durar unas horas, y un indicador de cocción es cuando un tenedor penetra fácilmente en la carne. Este es un método tradicional que mi abuela usaba con gran destreza. En los últimos minutos de cocción, mi abuela tenía un ritual especial: añadía algunas claras de huevo frescas, que adquirían un ligero sabor ahumado del vapor del jamón. Los huevos hervidos de esta manera adquirían un delicado tono beige y se transformaban en un aperitivo sabroso.
Después de terminar la cocción, se saca el jamón del agua y se deja enfriar. Los huevos se pueden pelar y colocar cuidadosamente en la bandeja que contendrá el jamón, alrededor de él, creando una disposición apetitosa. Al día siguiente, cuando toda la familia se reúne en la mesa, el jamón está en su punto máximo de sabor. Junto al jamón, siempre están los huevos rojos, hervidos con cuidado en cáscaras de cebolla amarilla o roja, hojas de repollo rojo, remolacha e incluso diente de león, que les da un color vibrante y un sabor único.
Servimos el jamón junto con una variada selección de guarniciones: huevos cocidos, cebollas verdes crujientes, queso fresco o telemea, rábanos picantes y, por supuesto, rábano picante, que es un alimento básico en nuestra mesa. El rábano picante añade una nota picante y refrescante, perfecta para complementar los intensos sabores del jamón. Esta comida es una tradición llena de sabor y hermosos recuerdos, que nos reúne alrededor de la mesa, uniéndonos aún más como familia. Cada bocado no es solo una comida sencilla, sino una celebración de tradiciones y recetas que se han transmitido de generación en generación.
Ingredientes: jamón pequeño, aproximadamente 5 kg, granos de pimienta, hojas de laurel
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