Los cacahuetes y las nueces se convierten en los ingredientes estrella de una deliciosa receta que combina una textura crujiente con un sabor rico. Comienza rompiendo y picando los cacahuetes y las nueces a tu gusto, ya sea que los prefieras más grandes para una textura rústica o más finos para una integración perfecta en la masa. En un tazón grande, agrega el aceite, los nueces y cacahuetes picados, la harina y el azúcar vainillado, mezclándolos con una espátula hasta que estén combinados uniformemente.
Por separado, toma otro tazón y agrega las cucharadas de agua tibia, mezclándolas con la levadura seca. Este paso es importante ya que activar la levadura ayudará a que la masa suba y se vuelva esponjosa. Una vez que la levadura se haya disuelto, agrega las cucharadas de aceite, cacao, azúcar y vainillina. La mezcla debe ser homogénea y aromática. Comienza a añadir la harina gradualmente, teniendo cuidado de obtener una masa firme pero maleable. Es esencial no añadir demasiada harina de una vez para no comprometer la textura final.
Una vez que hayas obtenido una masa de cacao, divídela en dos partes iguales. En una superficie de trabajo enharinada, comienza a estirar cada parte de la masa de cacao con un rodillo, obteniendo hojas delgadas. Mientras tanto, toma la mezcla suave que preparaste anteriormente y unta la mitad de esta en cada hoja. Es importante aplicar la mezcla de manera uniforme para que cada bocado sea igualmente delicioso.
Después de enrollar cada hoja lo más apretado posible, guárdalas en un lugar fresco y seco durante 30 minutos. Este paso ayudará a que los rollos se firmen, facilitando su corte. Después de que haya pasado el tiempo de reposo, usa harina nuevamente para estirar cada rollo, luego córtalos en las formas deseadas. Puedes jugar con varias formas, desde círculos simples hasta estrellas o flores, dependiendo de la ocasión.
Finalmente, coloca las galletas en una bandeja para hornear forrada con papel pergamino y hornéalas en un horno precalentado a una temperatura moderada. Cuando las galletas estén doradas y emitan un aroma irresistible, sácalas del horno y, mientras aún estén calientes, espolvoréalas con azúcar. Déjalas enfriar sobre una rejilla, donde se volverán crujientes. Una vez frías, las galletas están listas para ser disfrutadas. ¡Estas pequeñas delicias son perfectas para servir con una taza de té o café! ¡Buen provecho!
Por separado, toma otro tazón y agrega las cucharadas de agua tibia, mezclándolas con la levadura seca. Este paso es importante ya que activar la levadura ayudará a que la masa suba y se vuelva esponjosa. Una vez que la levadura se haya disuelto, agrega las cucharadas de aceite, cacao, azúcar y vainillina. La mezcla debe ser homogénea y aromática. Comienza a añadir la harina gradualmente, teniendo cuidado de obtener una masa firme pero maleable. Es esencial no añadir demasiada harina de una vez para no comprometer la textura final.
Una vez que hayas obtenido una masa de cacao, divídela en dos partes iguales. En una superficie de trabajo enharinada, comienza a estirar cada parte de la masa de cacao con un rodillo, obteniendo hojas delgadas. Mientras tanto, toma la mezcla suave que preparaste anteriormente y unta la mitad de esta en cada hoja. Es importante aplicar la mezcla de manera uniforme para que cada bocado sea igualmente delicioso.
Después de enrollar cada hoja lo más apretado posible, guárdalas en un lugar fresco y seco durante 30 minutos. Este paso ayudará a que los rollos se firmen, facilitando su corte. Después de que haya pasado el tiempo de reposo, usa harina nuevamente para estirar cada rollo, luego córtalos en las formas deseadas. Puedes jugar con varias formas, desde círculos simples hasta estrellas o flores, dependiendo de la ocasión.
Finalmente, coloca las galletas en una bandeja para hornear forrada con papel pergamino y hornéalas en un horno precalentado a una temperatura moderada. Cuando las galletas estén doradas y emitan un aroma irresistible, sácalas del horno y, mientras aún estén calientes, espolvoréalas con azúcar. Déjalas enfriar sobre una rejilla, donde se volverán crujientes. Una vez frías, las galletas están listas para ser disfrutadas. ¡Estas pequeñas delicias son perfectas para servir con una taza de té o café! ¡Buen provecho!
Ingredientes
Composición blanda: -10 cucharadas de aceite -10 cucharadas de mezcla de nueces y avellanas picadas -1 o 2 cucharadas de harina (para que la mezcla quede blanda) -1 sobre de azúcar avainillado Composición negra: -10 cucharadas de agua tibia -9 cucharadas de aceite -4 cucharadas de cacao de buena calidad -5 cucharadas de azúcar -2 sobres de levadura seca -vanillina o ron -harina tanta como necesite Decoración: -azúcar en polvo