Queso amasado
Deliciosa receta de queso fermentado en tarro: Una tradición llena de sabor
Si estás buscando una receta simple pero impresionante que combine los sabores del queso con una técnica tradicional de conservación, ¡has llegado al lugar correcto! Esta receta de queso fermentado en tarro no solo es deliciosa, sino que también trae un toque de nostalgia, recordándonos los tiempos en que los productos lácteos se preparaban con cuidado y paciencia. En las siguientes líneas, te guiaré paso a paso en la creación de esta delicia, que seguramente se convertirá en un favorito en tu mesa.
Tiempo total de preparación: 10 minutos
Tiempo de fermentación: 1-2 meses
Número de porciones: 8
Ingredientes necesarios:
- 1400 g de queso de vaca sin sal
- 400 g de queso de oveja salado
- 100 g de mantequilla, a temperatura ambiente
- Manteca para sellar los tarros
Un poco de historia:
El queso fermentado en tarro es una receta tradicional que se ha transmitido de generación en generación. Esta técnica de conservación permite que el queso madure lentamente, desarrollando sabores únicos, mientras que la manteca actúa como una barrera que protege el producto de la contaminación. Además, la fermentación mejora la digestibilidad del queso y añade una nota de acidez que lo hace verdaderamente especial.
Técnica de preparación:
1. Preparación de los ingredientes:
Comienza por reunir todos los ingredientes necesarios. Asegúrate de que el queso de vaca sin sal esté fresco y no contenga sal, para que el sabor final esté perfectamente equilibrado. El queso de oveja aporta un sabor intenso y salado que contrarresta la suavidad del queso de vaca.
2. Amasado del queso:
En un bol grande, añade los 1400 g de queso de vaca sin sal. Usa un tenedor o espátula para desmenuzarlo suavemente. Luego, añade los 400 g de queso de oveja salado, también desmenuzado. Amasa bien los dos tipos de queso juntos hasta obtener una mezcla homogénea y ligeramente pegajosa. Este es un momento perfecto para poner a prueba tus habilidades de amasado; no te apresures, ¡deja que tus manos disfruten de la textura!
3. Adición de la mantequilla:
Una vez que el queso esté bien mezclado, añade los 100 g de mantequilla, que debe estar a temperatura ambiente. Esto añadirá una cremosidad especial a la mezcla. Continúa amasando hasta que la mantequilla esté completamente incorporada y la mezcla se vuelva homogénea.
4. Llenado de los tarros:
Elige tarros limpios y secos para almacenar el queso. Llena cada tarro con la mezcla de queso, presionando bien para eliminar el aire del interior. Este paso es esencial para prevenir la formación de moho.
5. Sellado con manteca:
Después de llenar los tarros, vierte una capa delgada de manteca derretida sobre el queso. Esto actuará como un sello natural, protegiendo el queso del aire y contaminantes. Asegúrate de que la manteca esté distribuida uniformemente, cubriendo toda la superficie del queso.
6. Fermentación:
Coloca los tarros en un lugar fresco y oscuro, como una despensa. No los toques durante 1-2 meses. ¡Este es el momento en que ocurre la magia! El queso fermentará y los sabores se intensificarán.
7. Apertura de los tarros:
Cuando decidas abrir un tarro, se recomienda colocarlo en el refrigerador durante unas horas. Este truco hará que la manteca se desprenda más fácilmente. Notarás que a medida que el queso fermente, se volverá más picante y sabroso.
Servicio y combinaciones recomendadas:
El queso fermentado en tarro es ideal servido sobre pan tostado o junto a aceitunas y verduras en escabeche. Puedes crear una deliciosa tostada añadiendo unas rodajas de tomate fresco y albahaca. También combina perfectamente con un vino blanco seco o una cerveza artesanal, realzando los intensos sabores del queso.
Preguntas frecuentes:
- ¿Cómo sé si el queso está listo?
El queso está listo cuando ha desarrollado un aroma fuerte y un sabor ligeramente agrio. Es normal notar un cambio de color y textura.
- ¿Qué puedo hacer si el queso se ha vuelto mohoso?
Si ves moho en la superficie, retíralo con una cuchara limpia. Si el moho es más profundo o tiene un olor desagradable, es mejor desechar el queso.
- ¿Puedo usar otros tipos de queso?
¡Por supuesto! Puedes experimentar con diferentes tipos de queso, pero asegúrate de que las proporciones se mantengan equilibradas entre el queso dulce y el salado.
Beneficios nutricionales:
El queso es una fuente importante de proteínas, calcio y vitaminas, beneficioso para la salud ósea y muscular. Además, la fermentación ayuda a la digestión, proporcionando probióticos que apoyan la flora intestinal.
En conclusión, el queso fermentado en tarro no es solo una receta simple, sino una experiencia culinaria que te brindará una alegría auténtica. Así que, cumple tu deseo de crear algo especial en tu cocina y disfruta de cada momento de este proceso. Ya sea que lo saborees con tus seres queridos o lo regales, el queso fermentado en tarro traerá una sonrisa a la cara de cualquiera. ¡Buen provecho!
Ingredientes: 1400 g de queso de vaca sin sal, 400 g de queso de oveja salado, 100 g de mantequilla, grasa para sellar tarros
Etiquetas: queso amasado queso amasada queso en un tarro