Lave las moras con mucho cuidado, asegurándose de limpiarlas bien de impurezas y de cualquier hoja o ramita. Es importante quitar los tallos, y para evitar ensuciarse las manos, recomiendo usar unas tijeras, lo que hará que el proceso sea más rápido y limpio. Después de haber terminado de limpiar las moras, colóquelas en una olla grande, añadiendo jugo de limón recién exprimido sobre ellas. El limón no solo añadirá un sabor agradable, sino que también ayudará a preservar el color y los sabores.
Agregue el azúcar, teniendo en cuenta que las moras ya son bastante dulces. Es bueno comenzar con una cantidad menor de azúcar, aproximadamente 200 g, para poder ajustar el sabor en el camino. Coloque la olla a fuego lento y deje que la mezcla hierva, revolviendo de vez en cuando para evitar que se pegue. A medida que la mermelada comienza a hervir, el azúcar se disolverá por completo y las moras liberarán sus jugos. Es esencial tener paciencia, ya que necesita dejar que el jarabe reduzca hasta alcanzar la consistencia deseada.
Después de unos 30 minutos, cuando el jarabe ha comenzado a espesar, es hora de usar una licuadora para transformar la mezcla en una pasta suave. Este paso le dará a la mermelada una textura agradable y homogénea. Después de haber mezclado las moras, déjelas hervir durante otros 5-10 minutos. Esto ayudará a intensificar los sabores y lograr una consistencia ideal.
Prepare los tarros esterilizados hirviéndolos en agua durante 10 minutos, luego déjelos secar. Vierta la mermelada caliente en los tarros preparados, teniendo cuidado de no dejar burbujas de aire en el interior. Cierre los tarros con tapas de rosca, asegurándose de que estén bien sellados. Una vez que haya terminado, voltee los tarros boca abajo y cúbralos con un mantel o una manta gruesa para mantenerlos calientes. Este proceso ayuda a crear un vacío, esencial para conservar la mermelada.
Deje que los tarros se enfríen durante 20-30 minutos, luego restablezca su posición normal y déjelos cubiertos hasta el día siguiente. Una vez que estén completamente fríos, la mermelada de moras se puede almacenar en la despensa, en un lugar fresco y oscuro, donde se conservará perfectamente para disfrutarla sobre tostadas o como relleno para deliciosos pasteles. ¡Esta receta simple y sabrosa le traerá un toque de verano en cada tarro!
Agregue el azúcar, teniendo en cuenta que las moras ya son bastante dulces. Es bueno comenzar con una cantidad menor de azúcar, aproximadamente 200 g, para poder ajustar el sabor en el camino. Coloque la olla a fuego lento y deje que la mezcla hierva, revolviendo de vez en cuando para evitar que se pegue. A medida que la mermelada comienza a hervir, el azúcar se disolverá por completo y las moras liberarán sus jugos. Es esencial tener paciencia, ya que necesita dejar que el jarabe reduzca hasta alcanzar la consistencia deseada.
Después de unos 30 minutos, cuando el jarabe ha comenzado a espesar, es hora de usar una licuadora para transformar la mezcla en una pasta suave. Este paso le dará a la mermelada una textura agradable y homogénea. Después de haber mezclado las moras, déjelas hervir durante otros 5-10 minutos. Esto ayudará a intensificar los sabores y lograr una consistencia ideal.
Prepare los tarros esterilizados hirviéndolos en agua durante 10 minutos, luego déjelos secar. Vierta la mermelada caliente en los tarros preparados, teniendo cuidado de no dejar burbujas de aire en el interior. Cierre los tarros con tapas de rosca, asegurándose de que estén bien sellados. Una vez que haya terminado, voltee los tarros boca abajo y cúbralos con un mantel o una manta gruesa para mantenerlos calientes. Este proceso ayuda a crear un vacío, esencial para conservar la mermelada.
Deje que los tarros se enfríen durante 20-30 minutos, luego restablezca su posición normal y déjelos cubiertos hasta el día siguiente. Una vez que estén completamente fríos, la mermelada de moras se puede almacenar en la despensa, en un lugar fresco y oscuro, donde se conservará perfectamente para disfrutarla sobre tostadas o como relleno para deliciosos pasteles. ¡Esta receta simple y sabrosa le traerá un toque de verano en cada tarro!
Ingredientes
500 g de higos negros (bien horneados) 250 g de azúcar jugo de 1/2 limón