Croissants simples y esponjosos
Cornetes esponjosos simples – Un deleite que conquistará tu corazón
Los cornetes esponjosos son una elección perfecta para el desayuno, un delicioso tentempié o incluso un sabroso postre. Estas delicias no solo son fáciles de hacer, sino también increíblemente versátiles. Ya sea que los disfrutes simples, con mermelada o acompañados de una taza de café, cada bocado es una explosión de sabor y textura. Prepárate para transformar ingredientes simples en cornetes esponjosos que serán la delicia de cualquier comida.
Tiempo de preparación: 20 minutos
Tiempo de fermentación: 1 hora
Tiempo de horneado: 20 minutos
Tiempo total: 1 hora y 40 minutos
Número de porciones: 12 cornetes
Ingredientes necesarios:
- 500 g de harina (preferiblemente tipo 000 o tipo 550, para una textura más fina)
- 260 ml de leche (ideal a temperatura ambiente)
- 25 g de levadura fresca (un cubo)
- 2 cucharadas de azúcar (el azúcar blanco se disuelve más rápido, pero también puedes usar azúcar moreno para un sabor más caramelizado)
- 2 sobres de azúcar vainillado (para un toque extra de sabor)
- 50 g de mantequilla (derretida, preferiblemente de alta calidad)
- 1 huevo (a temperatura ambiente, para ayudar a homogeneizar la masa)
- Sal (al gusto, una pizca es suficiente)
- 2 cucharadas de aceite (para añadir elasticidad a la masa)
- 100 g de mantequilla derretida (para engrasar la masa)
- Semillas de amapola (para decorar)
- 1 huevo (para barnizar los cornetes)
La historia de los cornetes esponjosos
Los cornetes tienen una larga historia, siendo una tradición en muchas culturas culinarias. A lo largo del tiempo, han evolucionado, adaptándose a los ingredientes disponibles y a las preferencias locales. Fáciles de preparar y extremadamente sabrosos, los cornetes se han convertido en un símbolo de confort culinario, trayendo recuerdos de la infancia y momentos especiales alrededor de la mesa familiar.
Preparación de los cornetes esponjosos – Paso a paso
1. Tamiza la harina – Comienza tamizando la harina en un bol grande. Este paso es esencial para airear la harina y evitar la formación de grumos en la masa. Asegúrate de tener un lugar limpio y bien organizado para trabajar.
2. Prepara la masa madre – En una cacerola pequeña, derrite la mantequilla en la leche. Agrega las dos cucharadas de azúcar y mezcla bien. Deja que la mezcla se enfríe un poco, hasta que esté tibia, pero no caliente (aproximadamente 37-40 grados Celsius es ideal). En la leche tibia, disuelve la levadura y mezcla hasta que se homogeneice.
3. Forma la masa – Haz un hueco en el centro de la harina tamizada y agrega la masa madre obtenida. Mezcla con un poco de harina alrededor, hasta que la levadura esté incorporada. Cubre el bol con un paño limpio y deja que suba durante 20 minutos en un lugar cálido.
4. Agrega los ingredientes – Una vez que la masa madre haya crecido (duplicará su volumen), agrega el huevo, el azúcar vainillado, la sal y mezcla bien. Comienza a amasar la masa, añadiendo gradualmente el aceite. Continúa amasando durante 10-15 minutos, hasta obtener una masa elástica y suave.
5. Deja fermentar la masa – Cubre el bol con un paño húmedo y deja que la masa fermente durante 40-50 minutos o hasta que duplique su volumen.
6. Divide y extiende – Una vez que la masa haya crecido, divídela en 12 partes iguales. Extiende cada parte en una hoja delgada (aproximadamente 5 mm de grosor). Unta cada hoja con mantequilla derretida y luego enróllalas en forma de cornetes.
7. Coloca en la bandeja – Coloca los cornetes formados en una bandeja forrada con papel de hornear, dejando un poco de espacio entre ellos para que puedan crecer. Déjalos fermentar otros 20 minutos.
8. Prepara para hornear – Antes de introducir los cornetes en el horno, barnízalos con huevo batido y espolvorea semillas de amapola por encima para un aspecto delicioso y crujiente.
9. Hornea los cornetes – Precalienta el horno a una temperatura media (180 grados Celsius) y hornea los cornetes durante 15-20 minutos o hasta que estén dorados y esponjosos.
10. Enfriamiento – Una vez horneados, saca los cornetes del horno y déjalos enfriar sobre una rejilla antes de disfrutarlos.
Servicio y variaciones
Los cornetes esponjosos se pueden servir simples, pero puedes personalizarlos a tu gusto. Intenta rellenarlos con mermelada de albaricoque, chocolate derretido o nueces molidas antes de enrollarlos. También puedes usar diversas esencias, como canela o ralladura de limón para darles un sabor único.
Para un capricho adicional, sirve los cornetes con una taza de café recién hecho o con un té aromático. Son perfectos también para un brunch de fin de semana, acompañados de una ensalada de frutas frescas.
Preguntas frecuentes
1. ¿Puedo usar levadura seca en lugar de levadura fresca?
Sí, puedes usar levadura seca, pero tendrás que ajustar la cantidad. Generalmente, 7-8 g de levadura seca son equivalentes a un cubo de levadura fresca.
2. ¿Cómo puedo saber cuándo los cornetes están horneados?
Los cornetes están listos cuando están dorados en la superficie y, si los golpeas suavemente por la parte inferior, suenan huecos.
3. ¿Puedo congelar los cornetes?
Sí, los cornetes se pueden congelar. Déjalos enfriar completamente, luego colócalos en un recipiente hermético. Cuando desees consumirlos, déjalos descongelar a temperatura ambiente o caliéntalos ligeramente en el horno.
Beneficios nutricionales
Los cornetes esponjosos, aunque son un placer, pueden integrarse en una dieta equilibrada. La harina proporciona carbohidratos que son esenciales para la energía, mientras que la mantequilla y el huevo aportan grasas saludables y proteínas. Dependiendo del relleno elegido, también puedes añadir vitaminas y minerales, como los de las frutas.
En conclusión, los cornetes esponjosos simples son una receta versátil y fácil de preparar, perfecta para cualquier ocasión. Así que no dudes en probar esta deliciosa receta y disfrutar de los momentos pasados en la cocina, creando recuerdos inolvidables junto a tus seres queridos. ¡Buen provecho!
Ingredientes: 500 g de harina 260 ml de leche un cubo de levadura (25 g) 2 cucharadas de azúcar 2 paquetes de azúcar vainillado 50 g de mantequilla un huevo una pizca de sal (al gusto) 2 cucharadas de aceite 100 g de mantequilla derretida para engrasar la masa semillas de amapola un huevo para barnizar los pasteles
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