Pollo al horno
Siempre que pensamos en una comida deliciosa y reconfortante, el pollo asado con patatas y cebollas es una de las primeras recetas que nos viene a la mente. Es un plato fácil de preparar, perfecto para una cena en familia o una ocasión especial, donde el aroma y el sabor combinan la tradición con la simplicidad.
Para empezar, elegiremos un pollo fresco, preferiblemente de corral, para asegurarnos de obtener una carne jugosa y llena de sabor. Lavamos el pollo bajo un chorro de agua fría, asegurándonos de eliminar cualquier impureza. Después de lavarlo, es importante secarlo bien con toallas de papel para evitar la formación de vapor durante la cocción. Una vez que el pollo está limpio, podemos concentrarnos en sazonarlo. Usamos sal, pimienta, pero también otras especias favoritas, como pimentón dulce, ajo granulado o hierbas como romero y tomillo. Estas no solo añadirán sabor, sino que también intensificarán el gusto de la carne.
Después de sazonar el pollo, lo envolvemos cuidadosamente en papel de aluminio previamente engrasado con mantequilla. Este paso es esencial, ya que la mantequilla ayudará a mantener la jugosidad de la carne y proporcionará una corteza dorada cuando retiremos el papel de aluminio más tarde.
Mientras el pollo reposa en el papel de aluminio, nos ocupamos de las patatas. Elegimos patatas de tamaño adecuado, las pelamos y las cortamos en trozos grandes para que se cocinen uniformemente. Se recomienda elegir patatas que no se deshagan fácilmente durante la cocción para asegurarnos de obtener un acompañamiento consistente. Además de las patatas, también pelamos una cebolla, que cortamos en cuartos o en rodajas, según la preferencia.
Después de preparar las verduras, las colocamos alrededor del pollo en la bandeja para hornear. Añadimos una taza de agua para crear un ambiente húmedo durante la cocción, lo que ayudará a mantener la carne jugosa. Luego, rociamos todo con un poco de aceite de oliva y espolvoreamos sal para darle un sabor extra.
Ahora, todo está listo para ser colocado en el horno. Precalentamos el horno a una temperatura media de aproximadamente 180 grados Celsius. Dejamos el pollo en el horno durante aproximadamente 45 minutos, asegurándonos de que el aroma tentador se propague por toda la casa. Después de este intervalo, verificamos el pollo pinchándolo con un palillo. Si el jugo que sale es claro, significa que el pollo está cocido.
En este punto, retiramos cuidadosamente el papel de aluminio de encima, permitiendo que el pollo se dore bien. Es importante hacer algunos agujeros en el papel de aluminio de abajo, para que la mantequilla pueda fluir y caramelizarse sobre la piel del pollo, dándole una textura crujiente.
Volvemos a poner todo en el horno, esta vez a fuego alto, para lograr una corteza dorada y apetecible. Esperamos pacientemente unos minutos, y luego podemos disfrutar del resultado de nuestro trabajo. El pollo estará jugoso, y las patatas y cebollas estarán perfectas, sabrosas y llenas de sabor.
Esta receta simple pero deliciosa es ideal para cualquier ocasión, y seguramente impresionará a todos los que se sienten a la mesa. ¡Buen provecho!
Ingredientes: 1 pieza de pollo posiblemente sin cabeza, mantequilla, 5 patatas grandes, 2 cebollas, sal, pimienta
Etiquetas: cebolla pollo carne patatas mantequilla recetas sin gluten