Galletas de mantequilla con copos de avena
Galletas de mantequilla y copos de avena
¿A quién no le gustan las galletas? Estas delicias crujientes son ideales para saborear con una taza de té o café, pero también pueden ser un tentempié saludable a lo largo del día. Las galletas mantecosas de avena no sólo son deliciosas, sino también reconfortantes, con un toque de nostalgia en cada bocado. Además, nuestra receta es rápida y sencilla, perfecta para cualquier aficionado a la cocina, independientemente de su nivel de experiencia.
Tiempo de preparación: 15 minutos
Tiempo de horneado: 15 minutos
Tiempo total: 30 minutos
Número de porciones: 12 galletas
Ingredientes:
- 100 g de mantequilla (a temperatura ambiente, blanda para facilitar su incorporación)
- 80 g de azúcar en bruto (para un sabor más intenso)
- 200 g de copos de avena (preferiblemente integrales, para una textura más agradable)
- 150 g de harina blanca (para la estructura)
- 2 huevos (medianos)
- 50 g de arándanos secos (finamente picados para dar un toque de acidez)
- 1 pizca de sal (para equilibrar el dulzor)
- 1/2 cucharadita de clavo molido (para un sabor cálido y exótico)
- Ralladura de 1 naranja (para darle frescura)
Historia de las galletas de avena:
Las galletas de avena tienen una rica historia, con profundas raíces en las tradiciones culinarias de muchas culturas. Este versátil ingrediente, la avena, se ha utilizado durante siglos por sus beneficios nutricionales. Las galletas de avena suelen considerarse una opción más saludable por la fibra y la energía que aportan. Combinadas con mantequilla cremosa y los apetecibles sabores de la naranja y el clavo, estas galletas se convierten en una delicia inolvidable.
Paso a paso:
1. Preparar los ingredientes:
Asegúrese de que todos los ingredientes estén a temperatura ambiente. Esto ayudará a conseguir una mezcla más homogénea. Mida los ingredientes con precisión para garantizar la consistencia perfecta de la masa.
2. Mezcle la mantequilla y el azúcar:
En un bol grande, añadir la mantequilla ablandada y una pizca de sal. Utilice un batidor de varillas para mezclar bien la mantequilla y el azúcar sin refinar hasta obtener una mezcla cremosa y homogénea. Este paso es esencial, ya que el azúcar sin refinar aportará un sabor intenso y una textura crujiente a las galletas.
3. Añadir los huevos:
Incorporar los huevos de uno en uno, removiendo bien después de cada adición. Los huevos no sólo ayudan a ligar los ingredientes, sino que también contribuyen a la humedad de las galletas.
4. Incorporar los aromas:
Añada ralladura de naranja, clavo molido y arándanos rojos. Estos ingredientes darán a las galletas una fragancia irresistible y un sabor complejo. Mezclar bien para distribuir uniformemente los aromas.
5. Mezclar los ingredientes secos:
En otro bol, mezclar los copos de avena y la harina. Mezclar bien para evitar que se formen grumos. A continuación, añadir esta mezcla al bol con la mantequilla y los huevos. Utilizar una espátula para incorporar los ingredientes y, a continuación, amasar suavemente a mano hasta formar una masa lisa.
6. Preparar la masa:
Pasar la masa a una superficie de trabajo enharinada. Extiéndala con un rodillo hasta obtener una lámina de 1 cm de grosor. Espolvorear un poco de azúcar en bruto por encima y alisar con un rodillo. Esto dará a las galletas una corteza crujiente y un aspecto apetitoso.
7. Cortar las galletas:
Utiliza un molde para galletas para cortar la masa. Coloca las galletas en una bandeja de horno forrada con papel de hornear. Si lo desea, puede pincharlas ligeramente con un tenedor para darles un aspecto rústico y permitir que salga el vapor durante la cocción.
8. Hornear:
Precalentar el horno a 180 grados centígrados. Hornear las galletas durante unos 15 minutos o hasta que estén doradas. Olerás un delicioso sabor por toda la casa mientras se hornean.
9. Enfriar:
Una vez hechas las galletas, sácalas del horno y déjalas enfriar sobre una rejilla. Este paso ayuda a que las galletas mantengan su textura crujiente.
10. Servir:
Puedes saborear las galletas tal cual, o cubrirlas con una capa de Nutella para una experiencia decadente. Este detalle añade un delicioso contraste entre la textura crujiente de las galletas y la suave crema de chocolate.
Consejos prácticos:
- Utiliza avena integral para obtener una textura más rica y mayores beneficios nutricionales.
- Puede sustituir los arándanos por otros frutos secos, como pasas o albaricoques secos, para variar los sabores.
- Las galletas pueden guardarse en un recipiente hermético hasta una semana, pero es mejor conservarlas frescas los primeros días.
Beneficios nutricionales:
Estas galletas son una excelente fuente de fibra gracias a la avena y los arándanos, que contribuyen a la salud digestiva. Además, la mantequilla aporta grasas saludables y la ralladura de naranja añade vitamina C.
Preguntas frecuentes:
- ¿Puedo utilizar otros tipos de harina? Sí, puede experimentar con harina integral o de almendras, pero tenga en cuenta que la textura de las galletas cambiará.
- ¿Cómo puedo hacer las galletas menos dulces? Puede reducir la cantidad de azúcar o utilizar un sustituto natural como la miel o el sirope de arce.
- ¿Puedo congelar las galletas? Sí, las galletas se pueden congelar antes de hornearlas. Puede guardarlas en un recipiente hermético y hornearlas directamente desde el congelador, ajustando el tiempo de horneado.
Así que anímate y disfruta de esta sencilla y deliciosa receta de galletas de avena y mantequilla. Es una forma estupenda de hacer sonreír a tus seres queridos y de darte un capricho saludable. ¡Que aproveche!
Ingredientes: - 100 g de mantequilla - 80 g de azúcar moreno - 200 g de avena - 150 g de harina blanca - 2 huevos - arándanos - una pizca de sal - clavos molidos - ralladura de naranja