Los muslos de pollo son una opción deliciosa y versátil para una comida sabrosa. Comenzamos cortando los muslos en trozos cuadrados de aproximadamente 4-5 cm de largo, asegurándonos de que cada pieza se cocine de manera uniforme. El ajo y el jengibre deben picarse finamente; prefiero rallarlos en un rallador pequeño para liberar sus intensos sabores. Las cebollas verdes, con sus tiernos tallos, se pican finamente, añadiendo un toque fresco al plato. Los pimientos picantes, que añadirán un extra de picante, se cortan en tiras finas, preparando el escenario para un plato lleno de sabor.
Para marinar el pollo, bate ligeramente la clara de huevo, luego añade la salsa de soja y el almidón. Mezcla bien estos ingredientes para obtener una pasta homogénea. Coloca los trozos de pollo en la mezcla y déjalos marinar durante unos 10 minutos, tiempo suficiente para que los sabores penetren la carne.
Mientras tanto, prepara la salsa. Mezcla todos los ingredientes necesarios para la salsa, que añadirá un sabor rico y complejo al plato. Una vez que la salsa esté lista, déjala a un lado y prepara una sartén en la que calentarás el aceite. Es importante que el aceite esté lo suficientemente caliente para lograr una fritura uniforme.
Mientras se calienta el aceite, prepara los trozos de pollo. Según la receta original, deberían ser pasados por el almidón mezclado con el polvo de hornear. Opté por saltar este paso, ya que encontré que el almidón no se distribuía uniformemente sobre la carne. Por lo tanto, comencé a freír los trozos de pollo en el aceite caliente durante 3 minutos, hasta que se doran y quedan crujientes. Teóricamente, estas piezas deberían ser retiradas, escurridas de aceite, enfriadas y luego fritas nuevamente durante 3 minutos. Sin embargo, decidí simplificar el proceso y freírlas solo una vez.
A medida que la carne se fríe, añade las cebollas verdes, el jengibre y el ajo en una cucharada de aceite de sésamo para saltearlos. Estos ingredientes liberarán aromas tentadores. Después de unos momentos, añade los pimientos cortados en tiras y deja que se salteen un poco hasta que se ablanden un poco. Luego, vierte la salsa preparada anteriormente sobre la mezcla de verduras y deja que hierva suavemente, revolviendo ocasionalmente, hasta que la salsa espese.
Después de que los trozos de pollo estén fritos, retíralos del baño de aceite y añádelos a la salsa de verduras. Mezcla con cuidado para asegurarte de que cada pieza de carne esté cubierta uniformemente con la salsa. Elegí servir este plato junto con arroz para equilibrar la riqueza del sabor y añadir un elemento de consistencia. Aunque la receta original no prevé la adición de sal, decidí incluirla para realzar aún más los sabores. Esta receta no solo es un festín para el paladar, sino también una experiencia culinaria memorable, perfecta para disfrutar con los seres queridos.
Para marinar el pollo, bate ligeramente la clara de huevo, luego añade la salsa de soja y el almidón. Mezcla bien estos ingredientes para obtener una pasta homogénea. Coloca los trozos de pollo en la mezcla y déjalos marinar durante unos 10 minutos, tiempo suficiente para que los sabores penetren la carne.
Mientras tanto, prepara la salsa. Mezcla todos los ingredientes necesarios para la salsa, que añadirá un sabor rico y complejo al plato. Una vez que la salsa esté lista, déjala a un lado y prepara una sartén en la que calentarás el aceite. Es importante que el aceite esté lo suficientemente caliente para lograr una fritura uniforme.
Mientras se calienta el aceite, prepara los trozos de pollo. Según la receta original, deberían ser pasados por el almidón mezclado con el polvo de hornear. Opté por saltar este paso, ya que encontré que el almidón no se distribuía uniformemente sobre la carne. Por lo tanto, comencé a freír los trozos de pollo en el aceite caliente durante 3 minutos, hasta que se doran y quedan crujientes. Teóricamente, estas piezas deberían ser retiradas, escurridas de aceite, enfriadas y luego fritas nuevamente durante 3 minutos. Sin embargo, decidí simplificar el proceso y freírlas solo una vez.
A medida que la carne se fríe, añade las cebollas verdes, el jengibre y el ajo en una cucharada de aceite de sésamo para saltearlos. Estos ingredientes liberarán aromas tentadores. Después de unos momentos, añade los pimientos cortados en tiras y deja que se salteen un poco hasta que se ablanden un poco. Luego, vierte la salsa preparada anteriormente sobre la mezcla de verduras y deja que hierva suavemente, revolviendo ocasionalmente, hasta que la salsa espese.
Después de que los trozos de pollo estén fritos, retíralos del baño de aceite y añádelos a la salsa de verduras. Mezcla con cuidado para asegurarte de que cada pieza de carne esté cubierta uniformemente con la salsa. Elegí servir este plato junto con arroz para equilibrar la riqueza del sabor y añadir un elemento de consistencia. Aunque la receta original no prevé la adición de sal, decidí incluirla para realzar aún más los sabores. Esta receta no solo es un festín para el paladar, sino también una experiencia culinaria memorable, perfecta para disfrutar con los seres queridos.
Ingredientes
Ingredientes: 4 muslos de pollo deshuesados 1 cucharadita de ajo picado 1 cucharadita de jengibre picado 3 cebollas verdes 3 chiles 1 cucharada de aceite de sésamo aceite para freír el pollo Marinada: 1 cucharadita de salsa de soja oscura 1 cucharadita de salsa de soja clara 1 cucharada de maicena 1-2 claras de huevo Salsa: 3/4 taza de caldo de pollo (yo usé agua) 1 1/2 cucharadas de azúcar moreno 1 cucharada de vinagre de arroz 2 cucharadas de salsa de soja clara 1 cucharada de salsa de soja oscura Opcional: 2/3 taza de maicena 1/2 cucharadita de polvo de hornear