Se limpia y se lava el jarrete, luego se marca por toda la superficie, teniendo cuidado de no cortar hasta el hueso. Esta técnica no solo ayuda a que las especias penetren, sino que también crea una corteza crujiente durante la cocción. Después de marcar, sazona generosamente con tomillo seco, sal y pimienta, asegurándote de que los sabores se infiltren bien en la carne.
En una sartén profunda, añade manteca, que puede ser reemplazada por aceite de oliva si prefieres un sabor más ligero. Coloca la sartén a fuego medio y, una vez que la manteca esté caliente, añade el jarrete. Dore por ambos lados hasta que se forme una corteza dorada, lo que añadirá una textura deliciosa al plato final.
Una vez que el jarrete esté dorado, retíralo de la sartén y colócalo en una fuente para horno. En la misma sartén, añade cebolla finamente picada, zanahorias en rodajas y apio, todos cortados en cubos pequeños. Sofríe a fuego bajo, revolviendo de vez en cuando, hasta que las verduras se vuelvan translúcidas y liberen sus sabores.
Luego, añade un vaso de vino blanco o tinto, según tu preferencia, que dará un sabor extra al plato. Deja hervir durante unos minutos para que se evapore el alcohol, luego vierte esta mezcla sobre el jarrete dorado en la fuente para horno.
Para intensificar los sabores, añade unas ramitas de romero fresco y, si lo deseas, unos dientes de ajo enteros, que añadirán un toque de frescura y un sabor refinado. Cubre la fuente con papel de aluminio o una tapa para retener la humedad durante la cocción.
Coloca la fuente en un horno precalentado a 160 grados Celsius y deja cocinar durante aproximadamente 2-3 horas, dependiendo del tamaño del jarrete. Es importante revisar de vez en cuando, añadiendo un poco de agua si es necesario, para que el plato no se seque.
Finalmente, cuando la carne se vuelva tierna y se desprenda fácilmente del hueso, retira la fuente del horno. Deja reposar durante unos minutos antes de cortarla. Sirve el jarrete junto a guarniciones tradicionales, como papas fritas o chucrut, para crear un verdadero festín culinario.
En una sartén profunda, añade manteca, que puede ser reemplazada por aceite de oliva si prefieres un sabor más ligero. Coloca la sartén a fuego medio y, una vez que la manteca esté caliente, añade el jarrete. Dore por ambos lados hasta que se forme una corteza dorada, lo que añadirá una textura deliciosa al plato final.
Una vez que el jarrete esté dorado, retíralo de la sartén y colócalo en una fuente para horno. En la misma sartén, añade cebolla finamente picada, zanahorias en rodajas y apio, todos cortados en cubos pequeños. Sofríe a fuego bajo, revolviendo de vez en cuando, hasta que las verduras se vuelvan translúcidas y liberen sus sabores.
Luego, añade un vaso de vino blanco o tinto, según tu preferencia, que dará un sabor extra al plato. Deja hervir durante unos minutos para que se evapore el alcohol, luego vierte esta mezcla sobre el jarrete dorado en la fuente para horno.
Para intensificar los sabores, añade unas ramitas de romero fresco y, si lo deseas, unos dientes de ajo enteros, que añadirán un toque de frescura y un sabor refinado. Cubre la fuente con papel de aluminio o una tapa para retener la humedad durante la cocción.
Coloca la fuente en un horno precalentado a 160 grados Celsius y deja cocinar durante aproximadamente 2-3 horas, dependiendo del tamaño del jarrete. Es importante revisar de vez en cuando, añadiendo un poco de agua si es necesario, para que el plato no se seque.
Finalmente, cuando la carne se vuelva tierna y se desprenda fácilmente del hueso, retira la fuente del horno. Deja reposar durante unos minutos antes de cortarla. Sirve el jarrete junto a guarniciones tradicionales, como papas fritas o chucrut, para crear un verdadero festín culinario.
Ingredientes
* un codillo crudo (sin ahumar); * un repollo dulce; * 350ml de vino blanco; * 100ml de vinagre de manzana; * 150ml de caldo de carne; * una cebolla; * tomillo, sal, pimienta;