La receta de tomates enlatados al horno es una excelente opción para preservar el sabor del verano durante todo el año. Este método no solo mejora el sabor de los tomates, sino que también los transforma en un ingrediente versátil que puedes usar en numerosos platos.
Comienza eligiendo los mejores tomates, preferiblemente variedades carnosas, maduras y sabrosas. Lávalos bien bajo un chorro de agua fría y luego córtalos por la mitad. Colócalos en una bandeja de horno forrada con papel pergamino, con el lado cortado hacia arriba. Espolvorea un poco de sal y pimienta recién molida para realzar el sabor natural de los tomates. Precalienta el horno a 75-80 grados Celsius (aproximadamente 170 grados Fahrenheit) y deja que los tomates se deshidraten durante 14-16 horas. Este proceso lento de asado concentrará los sabores y aumentará la dulzura de los tomates.
Mientras tanto, lleva 250 ml de vinagre a ebullición en una olla. Cuando comience a hervir, agrega los tomates y hiérvelos durante 2 minutos, luego retíralos con una espumadera, dejándolos enfriar un poco. Prepara un frasco esterilizado, donde colocarás los tomates, intercalándolos con algunas ramitas de hierbas frescas, como romero u orégano, y 5 dientes de ajo, que añadirán un toque de sabor.
Mientras tanto, en una cacerola, calienta el aceite de oliva hasta que esté caliente, luego viértelo sobre los tomates en el frasco. Asegúrate de que todos los tomates estén cubiertos de aceite, y si es necesario, agrega un poco más de aceite. Cierra bien el frasco y hiérvelo en un baño maría durante 12-15 minutos para asegurar una conservación adecuada.
Estos tomates enlatados se pueden usar de diversas maneras: añadidos a salsas para pasta, en tostadas con queso, junto a carnes o incluso en platos más elaborados, como cremas o sopas. El sabor intensificado de los tomates asados, combinado con los aromas de las hierbas y el ajo, transformará cualquier comida en una verdadera experiencia culinaria.
La segunda versión de la receta se centra en los tomates escaldados y pelados, que proporcionarán una textura más fina. Usa 2.5 kg de tomates y sigue los pasos anteriores, asegurándote de agregar 1.5 cucharaditas de sal gruesa, 1 cucharadita de azúcar, 5 dientes de ajo sin pelar y 5 ramitas de orégano o romero. Hornea los tomates a 121 grados Celsius (250 grados Fahrenheit) durante una hora, luego dales la vuelta para hornearlos uniformemente durante otras 3 horas.
Después de que se hayan enfriado, coloca los tomates en el frasco con el aceite de la bandeja y las especias, añadiendo un poco de aceite si es necesario. Estos tomates se pueden guardar en el refrigerador durante 4 semanas o congelar para disfrutar de su sabor a largo plazo. Esta receta no solo es deliciosa, sino también una excelente manera de preservar y aprovechar los tomates de tu jardín.
Comienza eligiendo los mejores tomates, preferiblemente variedades carnosas, maduras y sabrosas. Lávalos bien bajo un chorro de agua fría y luego córtalos por la mitad. Colócalos en una bandeja de horno forrada con papel pergamino, con el lado cortado hacia arriba. Espolvorea un poco de sal y pimienta recién molida para realzar el sabor natural de los tomates. Precalienta el horno a 75-80 grados Celsius (aproximadamente 170 grados Fahrenheit) y deja que los tomates se deshidraten durante 14-16 horas. Este proceso lento de asado concentrará los sabores y aumentará la dulzura de los tomates.
Mientras tanto, lleva 250 ml de vinagre a ebullición en una olla. Cuando comience a hervir, agrega los tomates y hiérvelos durante 2 minutos, luego retíralos con una espumadera, dejándolos enfriar un poco. Prepara un frasco esterilizado, donde colocarás los tomates, intercalándolos con algunas ramitas de hierbas frescas, como romero u orégano, y 5 dientes de ajo, que añadirán un toque de sabor.
Mientras tanto, en una cacerola, calienta el aceite de oliva hasta que esté caliente, luego viértelo sobre los tomates en el frasco. Asegúrate de que todos los tomates estén cubiertos de aceite, y si es necesario, agrega un poco más de aceite. Cierra bien el frasco y hiérvelo en un baño maría durante 12-15 minutos para asegurar una conservación adecuada.
Estos tomates enlatados se pueden usar de diversas maneras: añadidos a salsas para pasta, en tostadas con queso, junto a carnes o incluso en platos más elaborados, como cremas o sopas. El sabor intensificado de los tomates asados, combinado con los aromas de las hierbas y el ajo, transformará cualquier comida en una verdadera experiencia culinaria.
La segunda versión de la receta se centra en los tomates escaldados y pelados, que proporcionarán una textura más fina. Usa 2.5 kg de tomates y sigue los pasos anteriores, asegurándote de agregar 1.5 cucharaditas de sal gruesa, 1 cucharadita de azúcar, 5 dientes de ajo sin pelar y 5 ramitas de orégano o romero. Hornea los tomates a 121 grados Celsius (250 grados Fahrenheit) durante una hora, luego dales la vuelta para hornearlos uniformemente durante otras 3 horas.
Después de que se hayan enfriado, coloca los tomates en el frasco con el aceite de la bandeja y las especias, añadiendo un poco de aceite si es necesario. Estos tomates se pueden guardar en el refrigerador durante 4 semanas o congelar para disfrutar de su sabor a largo plazo. Esta receta no solo es deliciosa, sino también una excelente manera de preservar y aprovechar los tomates de tu jardín.