Postre de cheesecake con fresas y ruibarbo
El postre perfecto para momentos de indulgencia – Cheesecake de fresas y ruibarbo
¿Quieres un postre que impresione no solo por su sabor, sino también por su apariencia? ¡Entonces el cheesecake de fresas y ruibarbo es la elección ideal! Este postre refinado combina la textura cremosa del queso con la dulzura de las fresas y un toque de acidez del ruibarbo, creando una experiencia culinaria inolvidable. La receta es sencilla, pero el resultado será espectacular, perfecto para cualquier ocasión especial.
Tiempo total de preparación: 1 hora (más tiempo de enfriamiento)
Tiempo de preparación: 30 minutos
Tiempo de cocción: 0 minutos
Número de porciones: 8-10
Ingredientes
Para la base del cheesecake:
- 300 g de galletas de cacao (recomiendo galletas con un sabor intenso que añadirán un gusto profundo al postre)
- 80 g de mantequilla (derretida, para unir los ingredientes)
Para la crema de queso:
- 500 g de ricotta (un queso italiano con una textura fina, perfecto para cheesecake)
- 250 g de mascarpone (añade una cremosidad excepcional)
- 250 ml de nata líquida (montada, para un extra de aire)
- 150 g de azúcar en polvo (para la dulzura ideal)
- 15 g de gelatina en polvo (para dar estabilidad a la crema)
- 350 g de fresas (frescas o congeladas)
- 2-3 tallos de ruibarbo (para un sabor distintivo y ligeramente ácido)
- 60 g de azúcar moreno (para caramelizar el ruibarbo)
- 3 sobres de gelatina (opcional, dependiendo de la consistencia deseada)
Preparación
1. Preparar la base:
Comienza triturando las galletas de cacao hasta que se conviertan en migas finas. Este paso se puede hacer con un procesador de alimentos o, si prefieres, puedes usar un rodillo y una bolsa de plástico. Agrega la mantequilla derretida a las galletas y mezcla bien hasta obtener una mezcla homogénea.
2. Formar la base:
Transfiere la mezcla de galletas a un molde con fondo desmontable, presionando firmemente para formar una base uniforme. Si deseas hacer mini cheesecakes, puedes usar moldes más pequeños. Una vez terminado, refrigera el molde durante unos 20 minutos. Este tiempo de enfriamiento ayudará a que la base se endurezca.
3. Preparar la crema de queso:
En un tazón grande, mezcla la ricotta con el mascarpone y el azúcar en polvo. Usa una batidora eléctrica para obtener una textura suave y cremosa. En otro tazón, bate la nata líquida hasta que esté firme y luego incorpórala suavemente a la mezcla de queso, teniendo cuidado de no desinflarla.
4. Preparar la mezcla de frutas:
En una cacerola, agrega las fresas cortadas en cubos y el ruibarbo, junto con el azúcar moreno. Cocina a fuego medio durante aproximadamente 10 minutos, revolviendo con frecuencia, hasta que la fruta se ablande y el jarabe espese. Una vez que la mezcla se haya enfriado, transfiérela a un tazón separado.
5. Gelatina:
Hidrata la gelatina en agua fría durante 10 minutos. Luego, derrítela a baño maría, revolviendo constantemente hasta que se vuelva líquida. Agrega la gelatina derretida a la crema de queso y mezcla bien.
6. Montar el cheesecake:
Toma un tercio de la crema de queso y mézclala con la fruta escurrida. Extiende esta mezcla sobre la base de galletas, luego agrega el resto de la crema de queso. Finalmente, usa el jarabe de frutas para decorar el cheesecake. Puedes usarlo por completo o crear un diseño artístico en la superficie.
7. Enfriamiento final:
Cubre el molde con papel film y refrigera el cheesecake durante al menos 4 horas, idealmente durante la noche. Este tiempo permitirá que los sabores se mezclen perfectamente y que el cheesecake se asiente.
8. Servir:
Una vez enfriado, retira con cuidado los lados del molde y corta el cheesecake en porciones. Puedes servir cada rebanada con un chorrito adicional de jarabe de frutas o con algunas fresas frescas para una presentación realmente especial.
Consejos prácticos:
- Si deseas añadir un toque crujiente, puedes espolvorear algunas nueces tostadas o copos de coco por encima del cheesecake.
- Si no tienes ruibarbo a mano, puedes usar manzanas o duraznos, y el sabor será igual de delicioso.
- Es importante dejar enfriar el cheesecake el tiempo suficiente para que la gelatina se endurezca, proporcionando una textura perfecta.
Beneficios nutricionales:
Este cheesecake es una buena fuente de proteínas gracias al queso, mientras que las fresas y el ruibarbo aportan vitaminas y antioxidantes importantes para tu salud. Aunque es un postre, las porciones moderadas harán que este dulce se ajuste bien a una dieta equilibrada.
Preguntas frecuentes:
1. ¿Puedo usar otros tipos de queso?
Sí, podrías experimentar con otros quesos cremosos, pero la ricotta y el mascarpone son las mejores opciones para una textura aireada y suave.
2. ¿Es posible hacer el cheesecake sin gelatina?
Puedes optar por una versión de cheesecake con queso cottage, que no requiere gelatina, pero la textura será diferente.
3. ¿Cómo puedo almacenar el cheesecake?
El cheesecake se conservará bien en el refrigerador durante 3-4 días, cubierto con papel film.
Combinaciones deliciosas:
Este cheesecake combina maravillosamente con una taza de té verde o con una copa de prosecco bien frío. Si eres amante del café, un espresso intenso contrastará perfectamente con la dulzura del postre.
En conclusión, el cheesecake de fresas y ruibarbo no es solo un postre, sino una verdadera experiencia culinaria. Con cada rebanada, descubrirás un equilibrio perfecto entre cremoso, dulce y ácido. Así que, ¡no esperes más! Ponte el delantal y deja que tu creatividad brille en la cocina. Puede que incluso crees tu propia versión añadiendo un ingrediente secreto para compartir con tus seres queridos. ¡Buen provecho!
Ingredientes: base: 300 g galletas de cacao 80 g mantequilla crema de queso: 500 g ricotta 250 g mascarpone 250 ml de nata líquida 150 g de azúcar en polvo 15 g de gelatina en polvo 350 g de fresas 2-3 tallos de ruibarbo 60 g de azúcar moreno 3 paquetes de gelatina
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