Tarta de Fresas con Mousse de Durazno

Los duraznos se escurren para eliminar el exceso de líquido. Una vez escurridos, se pasan por la licuadora o procesador de alimentos hasta que se convierten en una pasta fina y homogénea, que aportará un sabor especial a nuestro plato. En un tazón grande, se colocan los huevos junto con el azúcar. Se baten ligeramente con un batidor hasta que el azúcar se incorpora completamente y la mezcla se vuelve ligeramente espumosa. Después de que los huevos han sido batidos, se transfiere el tazón a un baño maría, donde se cocinará lentamente. Es importante mezclar constantemente con un batidor para evitar la formación de grumos, y la crema debe alcanzar una consistencia similar a la de la crema agria. Mientras los huevos se cocinan en el baño maría, es hora de ocuparnos de la crema batida. Bate la crema a alta velocidad hasta que se vuelva firme y voluminoso. Una vez que hayas obtenido una crema bien batida, puedes ponerla en el refrigerador para mantenerla fría. Mientras tanto, la gelatina se pone a remojar en 3 cucharadas de compota de durazno, donde absorberá el sabor y se volverá maleable. Una vez que la crema de huevo se haya espesado, retírala del fuego y agrega la gelatina derretida, mezclando bien para incorporarla. Después de que la gelatina se haya incorporado, agrega la esencia, preferiblemente de vainilla, que complementará perfectamente el sabor de los duraznos. Deja que la crema se enfríe un poco, pero no tanto como para que comience a cuajar. En otro tazón, combina el puré de durazno con la crema batida, mezclando suavemente con una espátula para preservar el aire de la crema. Luego, agrega la crema de huevo enfriada, continuando a mezclar con cuidado. Ahora, prepara un molde para pastel o una bandeja que cubrirás con papel plástico para facilitar la extracción del postre al final. Comienza colocando una primera capa de bizcochos, seguida de una generosa capa de crema. Repite el proceso, alternando capas de bizcochos y crema, terminando con una última capa de bizcochos en la parte superior. Si lo prefieres, puedes sustituir los bizcochos por un bizcocho, que añadirá una textura diferente al postre. Después de haber completado las capas, cubre el molde con papel plástico y deja el postre en el refrigerador durante unas horas, preferiblemente durante la noche, para que la crema se cuaje bien. Una vez que el postre esté listo, puedes decorarlo con crema batida y frutas frescas, como duraznos en rodajas, frambuesas o moras, según la imaginación de cada uno. Sírvelo con alegría, saboreando cada bocado de este delicioso postre de durazno!
Ingredientes
- 1 paquete de bizcochos
- 2 tarros de compota de durazno (tarros grandes de 720 g)
- 500 ml de crema batida
- 2 paquetes de gelatina
- 5 huevos
- 1 taza de azúcar
- esencia de limón o de naranja
- frutas a elección
- en mi caso fresas.
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