Hígado de pollo con puerro y salsa de tomate

Hígados de pollo con puerro y salsa de tomate Tiempo de preparación: 15 minutos Tiempo de cocción: 30 minutos Tiempo total: 45 minutos Porciones: 4 Cuando se trata de platos simples pero con un sabor distintivo, los hígados de pollo con puerro y salsa de tomate son sin duda una excelente opción. Esta receta fácil de hacer es perfecta para una cena rápida entre semana o para una ocasión especial. A lo largo del tiempo, los hígados han sido apreciados por su valor nutricional y versatilidad en la preparación, y la combinación con puerro y salsa de tomate aporta un sabor rico y reconfortante. Antes de comenzar, aquí hay algunos datos útiles sobre los ingredientes y los beneficios nutricionales. Ingredientes principales: - 500 g de hígados de pollo: Una excelente fuente de proteínas, vitaminas (A, B12) y minerales (hierro, zinc). Los hígados también son ricos en colina, esencial para la función hepática y el metabolismo. - 2 puerros (500-600 g): Una verdura aromática, rica en fibra, vitaminas (C, K) y antioxidantes. El puerro añade un sabor delicado y dulce que combina perfectamente con los hígados. - 200 ml de vino blanco (seco o semiseco): El vino aporta profundidad y complejidad a los sabores. La evaporación del alcohol durante la cocción deja un sabor refinado en el plato. - 200 ml de jugo de tomate espeso: Ideal para una salsa rica y sabrosa. Puedes usar tomates frescos o una passata casera para un sabor extra. - 2 cucharadas de aceite para freír: El aceite de oliva o el aceite de girasol son opciones excelentes. - 1 cubo pequeño de mantequilla (20 g): La mantequilla añadirá una nota cremosa y un sabor rico. - Sal y pimienta al gusto: Las especias son esenciales para resaltar los sabores de los ingredientes. - Unas ramitas de perejil fresco: Para un acabado colorido y aromático. Preparación de hígados de pollo con puerro y salsa de tomate: 1. Preparación de los hígados: Comienza limpiando los hígados de pollo, quitando las venas, membranas y cualquier bolsa de bilis. Este paso es esencial para obtener una textura agradable. Una vez terminado, lávalos bien bajo un chorro de agua fría y colócalos en un colador para que se escurran. También puedes usar toallas de papel para secarlos. 2. Calentamiento de la sartén: En una sartén grande, añade el aceite y espera a que se caliente bien. Luego, añade el cubo de mantequilla, removiendo suavemente para distribuirlo uniformemente. ¡Ten cuidado! Es importante no dejar que la mantequilla se queme, así que mantén el fuego a medio. 3. Cocción de los hígados: Una vez que la mantequilla se haya derretido, agrega los hígados escurridos a la sartén. Déjalos freír hasta que cambien de color, dándoles la vuelta suavemente por ambos lados. Si notas que la sartén se vuelve demasiado seca, añade unas cucharadas de agua caliente. 4. Adición del vino: Después de que los hígados se hayan dorado ligeramente, vierte el vino blanco sobre ellos. Cocina a fuego lento, sin tapa, durante unos 5-7 minutos. El alcohol se evaporará, dejando un sabor agradable a vino que enriquecerá el plato. 5. Preparación del puerro: Mientras tanto, limpia el puerro y córtalo en rodajas finas. Agrégalo a la sartén con los hígados y mezcla. Deja que hiervan juntos durante 5-7 minutos, hasta que el puerro se vuelva suave y translúcido. 6. Adición de la salsa de tomate: Una vez que el puerro esté cocido, añade el jugo de tomate. Continúa cocinando todo durante 10 minutos, removiendo ocasionalmente. Prueba y ajusta con sal y pimienta al gusto. 7. Finalización del plato: Una vez que todos los ingredientes estén bien integrados y la salsa se haya vuelto rica y aromática, apaga el fuego. Espolvorea perejil fresco picado por encima para un toque extra de frescura y color. Servicio: Los hígados de pollo con puerro y salsa de tomate se sirven calientes, acompañados de polenta esponjosa y encurtidos, que añaden un contraste agradable de texturas y sabores. Este plato es ideal para una cena reconfortante en familia o para impresionar a los invitados en una comida festiva. Opción personalizada: Si deseas añadir un toque picante, puedes incorporar algunas rodajas de chile en la sartén junto con el puerro. También puedes sustituir el jugo de tomate por tomates frescos, picados finamente, para un sabor más rústico. Consejos útiles: - Asegúrate de que los hígados estén frescos para un sabor óptimo. Verifica la fecha de caducidad al comprarlos. - Si prefieres un plato menos graso, utiliza aceite de oliva en lugar de mantequilla. - Este plato se congela muy bien, así que puedes preparar una porción más grande y guardarla para los días en que no tienes tiempo para cocinar. Preguntas frecuentes: - ¿Puedo usar hígados de otro tipo, no solo de pollo? Sí, puedes usar hígados de pavo o pato, asegurándote de ajustar el tiempo de cocción. - ¿Se puede hacer la receta sin vino? Si prefieres una versión sin alcohol, puedes reemplazar el vino por caldo de pollo o agua, añadiendo especias adicionales para compensar los sabores. Los hígados de pollo con puerro y salsa de tomate no solo son una receta simple, sino también una excelente manera de llevar a la mesa un plato saludable y lleno de sabor. ¡Te animo a probar esta receta y disfrutar de cada bocado! ¡Buen provecho!
Ingredientes
- 500 g de hígado de pollo 2 puerros (500-600 g) 200 ml de vino blanco (seco o semiseco) 200 ml de jugo de tomate espeso
- hecho en casa (como passata) 2 cucharadas de aceite para freír 1 cubo pequeño de mantequilla (20 g) sal y pimienta al gusto unas ramitas de perejil fresco
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