Pan con Leche

Para obtener un pan delicioso, te invito a seguir cuidadosamente los pasos de esta receta simple pero llena de sabor. Comienza por reunir todos los ingredientes necesarios: harina, sal, azúcar, mantequilla y levadura. Elige un bol grande, ya que la masa aumentará considerablemente de volumen. Es importante mantener la sal alejada de la levadura, ya que esta última se activa en presencia de azúcar y leche, y la sal puede inhibirla. Después de agregar los ingredientes secos, pasa a la leche, que agregarás gradualmente mientras mezclas con las manos. Es esencial incorporar todos los ingredientes para que la harina se absorba por completo. Notarás que la masa se vuelve suave y ligeramente pegajosa, lo cual es perfecto. Si sientes que la masa está demasiado húmeda, no dudes en añadir un poco más de harina o, por el contrario, si parece demasiado seca, unas gotas de leche pueden hacer maravillas. Una vez que la masa esté hecha, colócala en una superficie de trabajo enharinada y comienza a amasarla con movimientos firmes durante unos 5 minutos. Este proceso desarrollará el gluten, dando al pan una textura aireada y elástica. Cuando estés satisfecho con la consistencia de la masa, colócala de nuevo en el bol, cúbrela con un paño limpio y déjala reposar en un lugar cálido y sin corrientes de aire hasta que duplique su volumen. ¡Este es el momento en que ocurre la magia! Una vez que la masa haya crecido, es hora de darle forma. Colócala en una superficie de trabajo ligeramente enharinada y, usando tus palmas, dale forma de bola o alargada, según tu preferencia. Prepara una bandeja grande, que forrarás con papel de hornear o papel antiadherente. Coloca la masa en la bandeja preparada, cúbrela nuevamente y déjala crecer durante otra hora. Mientras tanto, precalienta el horno a 200 grados Celsius. Esta es la temperatura ideal para obtener una corteza crujiente y una miga suave. Antes de introducir el pan en el horno, espolvorea un poco de harina por encima y haz algunos cortes decorativos, que ayudarán a que la masa se expanda durante la cocción. Hornea el pan durante 25-30 minutos, hasta que se dore y emita un aroma tentador. Cuando esté listo, sácalo del horno y déjalo enfriar sobre una rejilla. Aquí, el pan continuará respirando y revelando todos sus sabores. Disfrútalo caliente, con mantequilla o junto a un buen queso, y descubrirás lo satisfactorio que puede ser la experiencia de hornear pan en casa!
Ingredientes
- 500 g de harina blanca
- tamizada
- más harina extra para enharinar la superficie de trabajo
- 9 g de sal marina fina
- 50 g de azúcar glas (yo puse 40 g de azúcar glas en la mezcla
- ajusta la cantidad de azúcar a tu preferencia)
- 75 g de mantequilla a temperatura ambiente (blanda pero no derretida)
- cortada en trozos
- 8
- 4 g de levadura seca
- 295 ml de leche a temperatura ambiente
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