Mermelada de Albaricoque y Lavanda

Para preparar una delicia de duraznos con sabor a lavanda, comenzaremos seleccionando los duraznos más hermosos y maduros. Elige frutas firmes pero bien maduras para asegurar un sabor intenso. Una vez que hayas seleccionado los duraznos, escáldalos en una olla con agua hirviendo durante aproximadamente 30 segundos. Este paso facilitará la eliminación de la piel, que se desprenderá fácilmente. Después de escaldarlos, transfiere los duraznos a un tazón con agua fría para detener el proceso de cocción. Una vez enfriados, pélalos y córtalos en cubos pequeños para permitir que los sabores se combinen uniformemente. En un tazón grande, agrega los cubos de durazno y espolvorea azúcar sobre ellos. Mezcla bien para combinar los ingredientes, luego agrega esencia de vainilla. La vainilla añadirá un extra de dulzura y un aroma tentador. Cubre el tazón con papel film y déjalo reposar a temperatura ambiente durante 4 horas. Este tiempo es esencial, ya que la fruta comenzará a liberar su jugo natural, creando un delicioso jarabe. Después de 4 horas, notarás que los duraznos se han empapado en su jarabe. Usa un colador fino para colar la mezcla, separando los cubos de durazno del líquido resultante. Este puré será la base para tu mermelada. Mientras haces esto, toma las flores de lavanda y colócalas en una bolsa de gasa, asegurándote de que esté bien atada para que las flores no se escapen durante la ebullición. Pon el puré obtenido en una cacerola a fuego medio y agrega la bolsa de lavanda. Hierve la mezcla durante 15 minutos, revolviendo periódicamente para evitar que se pegue al fondo de la olla. Notarás cómo el aroma de la lavanda comienza a revelarse, trayendo un agradable aroma floral por toda la habitación. Después de 15 minutos, retira la bolsa de gasa de la cacerola y deséchala, ya que su aroma ya ha sido absorbido. Llena los tarros esterilizados con la mermelada caliente, teniendo cuidado de dejar un poco de espacio en la parte superior del tarro. Séllelos herméticamente y dales la vuelta, permitiendo que se enfríen completamente. Este proceso ayudará a crear un sellado perfecto, asegurando que tu mermelada dure mucho tiempo. El aroma sutil pero distinto de la lavanda transformará cada cucharada de esta mermelada en una experiencia culinaria única. Úsala con moderación, ya que un poco demasiado de esta hierba aromática puede ser abrumador. ¡Disfrútala sobre una rebanada de pan tostado o junto a quesos finos!
Ingredientes
- 800 gramos de albaricoques
- 1 cucharadita de flores de lavanda
- 500 gramos de azúcar
- 150 ml de pectina
- 1 vaina de vainilla
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