Focaccia Barese (Es decir, de la zona de Bari)

Para preparar una deliciosa focaccia casera, comenzamos haciendo una masa suave y aromática. En un tazón grande, combinamos la harina con la levadura seca y una pizca de sal. Agregamos la papa asada, que hemos pelado y aplastado, para darle a la masa una textura esponjosa y húmeda. Es importante que esta papa esté completamente fría antes de agregarla a la mezcla. Después, vertemos gradualmente agua tibia, mezclando constantemente con una espátula o con nuestras manos, hasta obtener una masa homogénea. Una vez que terminamos de amasar, cubrimos el tazón con un paño limpio y dejamos que la masa repose en un lugar cálido, alejado de corrientes de aire, durante aproximadamente una hora o hasta que duplique su volumen. Durante este tiempo, el aroma de la levadura comenzará a revelarse y nuestra masa se convertirá en un verdadero deleite. Mientras la masa reposa, nos ocupamos de preparar el horno. Precalentamos el horno a una temperatura media-alta, alrededor de 200-220 grados Celsius. Preparamos una bandeja profunda que engrasamos con aceite de oliva, asegurándonos de que esté bien cubierta para evitar que la focaccia se pegue. Después de que la masa haya crecido, la volcamos sobre una superficie ligeramente engrasada y, con las manos engrasadas, comenzamos a estirarla en la bandeja, usando los dedos para crear pequeños hoyos. Esto ayudará a retener el aceite y los sabores durante la cocción. Después de haber estirado bien la masa, la pincelamos nuevamente con aceite de oliva, usando un pincel, para darle una corteza dorada y crujiente. Luego, agregamos aceitunas verdes o negras, dependiendo de nuestras preferencias, y los tomates en rodajas, que colocamos con la piel hacia abajo para evitar la humedad excesiva. Espolvoreamos orégano y una pizca de sal por encima, añadiendo una nota de sabor. Dejamos que la focaccia repose nuevamente durante unos minutos, hasta que el horno alcance la temperatura deseada. Luego, colocamos la bandeja en el horno y horneamos durante 20-25 minutos o hasta que la superficie se vuelva dorada y apetecible. Una vez que la focaccia esté lista, la sacamos del horno y la dejamos enfriar un poco. Esta delicia puede servirse sola, pero también puede rellenarse con queso, jamón u otros ingredientes favoritos, convirtiéndola en un aperitivo perfecto para cualquier ocasión. La focaccia no solo es un plato delicioso, sino también una excelente manera de reunir a la familia y amigos alrededor de la mesa. ¡Disfrútala caliente, con un chorrito de aceite de oliva y vinagre balsámico, para una experiencia culinaria inolvidable!
Ingredientes
- Masa: 400 g de harina de trigo duro (se puede usar harina normal para quienes no encuentren trigo duro) 200 g de harina 00 15 g de levadura de cerveza 1 cucharadita de azúcar 1 cucharadita de sal grue
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